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Rstudio arquitectura, dirigido por el arquitecto José Martí con M. Ángeles Ros y Amparo Roig como socias, lleva desde 2008 siendo uno de los despachos más activos de Valencia. La firma ha desarrollado proyectos de viviendas, educativos, de transporte, restauración, retail, oficinas o deporte, siendo los autores de uno de los últimos grandes proyectos de la ciudad: la reconversión de tres de las bases de la Copa América de Vela en un vivero de empresas y escuela de empresarios. Rstudio también ha desarrollado el reciente Data Center de Mercadona en Albalat des Sorells y tienen en marcha el proyecto de la Alquería del Valencia Basket, entre otros proyectos de diferentes escalas.

 

«Nuestro trabajo oscila entre la razón y la emoción.»

¿Qué te llevó a querer dedicarte a la arquitectura?
Me gustaba el dibujo técnico, la precisión. Me gustaba apretar botones; sin saberlo, me atraía la tecnología…
Además, era un reto, quería demostrarle a mi padre que podía hacerlo, él no lo tenía claro…, yo sí.

¿Qué recuerdas como más decisivo en tu etapa de estudiante?
Muy en el inicio de mi carrera: mi primer profesor de Proyectos, José María Lozano, me habló de Le Corbusier… Me enganchó a esto…

Tras 14 años en el despacho Martí Ros Arquitectura, fundas en 2008 Rstudio arquitectura en Valencia. ¿Cómo fue dar el paso a esta nueva etapa?
Más que una nueva etapa fue evolución. MARTÍ ROS son los apellidos de mi mujer y el mío. Fue la entrada de una nueva socia, Amparo Roig, al despacho lo que desencadenó el nacimiento de Rstudio, y no sólo esto, además necesitábamos un nombre, una marca, que diese cabida a todas las personas, a todo el conocimiento de todos los arquitectos que forman este despacho, o mejor dicho, esta familia. Aquí hay mucho talento, y no lo digo desde la vanidad, sino desde la humildad. Soy Profesor de Proyectos de la escuela de Arquitectura de Valencia, y allí es donde busco, y encuentro a los mejores. Rstudio quiere también ser ellos, su casa, nuestra casa, un lugar en el que todos aprendemos y nos desarrollamos por igual.
Ahora estamos preparando un nuevo salto, una nueva imagen, nuevas cosas, otro golpe de timón, renovarse o morir, cualquier tiempo pasado fue peor… Os lo contaremos próximamente.
La arquitectura está en constante evolución, en constante cambio, y nosotros para estar a su lado también cambiamos y mejoramos.., o al menos, lo intentamos.

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Oficinas para Mercadona en Albalat dels Sorells (Valencia) Concepto de tienda para Adriana Iglesias (Valencia) EDEM + LANZADERA en el Puerto de Valencia

En estos años de actividad habéis desarrollado desde proyectos de viviendas, educativos, de transporte, restauración, retail, oficinas o deporte. ¿Qué valores arquitectónicos comparten todos ellos al margen de sus diferentes escalas y tipologías?

La función nos seduce: los edificios deben servir para el fin que han sido creados.
Nuestros proyectos comparten el interés por la luz, la manera en que el edificio deja que ésta se cuele dentro. Por la sinceridad constructiva: lo sencillo antes que lo complejo.
En Rstudio nunca nos han interesado demasiado las arquitecturas que proyectan cualquier uso del mismo modo, con un sello muy marcado o predefinido. Huimos de formalismos y también de modas.
Lo verdaderamente importante en nuestra arquitectura es lo que ocurre dentro, o mejor dicho, lo que puede ocurrir, lo que llamamos “la vida”, y ésta la actividad la ponen las personas, no las cosas. Esto es esencial para nosotros. Una obra bella en si mismo pero sin uso, nos parece vacía, hueca. El edificio ha de ser usado, utilizado, y es eso lo que le confiere realmente su identidad.

¿Cómo definiríais vuestra forma de afrontar los proyectos y trabajar en Rstudio?
Primero nos estudiamos el programa, leemos, viajamos para aprender.
Segundo, es imprescindible conocer el lugar, sus condicionantes, lo que nos dice, hay que saber escucharlo.
Y a partir de ahí viene la idea, no sólo desde la inspiración, sino con el trabajo. Buscamos un concepto que sea capaz de generar el proyecto, la esencia, algo potente, original, en el sentido literal de la palabra, único, que sirve sólo para ese proyecto, será su ADN.
Cada proyecto es una oportunidad de innovación y estudio. Estamos a favor de la evolución y de la tecnología, pero de manera controlada. No se trata tanto de experimentar o arriesgar más de la cuenta, sino de utilizar, en la medida de lo posible, elementos que la industria pone a nuestra disposición. Nos gusta. Necesitamos rodearnos de los mejores oficios. Esta estrategia ahorra costes y tiempos, y permite también que los industriales se desarrollen y crezcan a medida que también lo hace la arquitectura.
Y por último, y no menos importante, nos encanta esto, nos lo pasamos bien con la arquitectura. Aquí hemos estado trabajando un sábado a las 2.00 de la mañana, borrachos, y sin una gota de alcohol.
Alguien de un jurado dijo de un proyecto nuestro: “…se nota que estos chicos (refiriéndose a nosotros) se lo han pasado bien haciendo esto…” es una de las cosas más bonitas que he oído nunca de nuestra arquitectura. GANAMOS.

¿Qué emociones y sensaciones buscáis provocar en los usuarios de vuestros edificios?
En las antiguas bases copa América de Valencia, donde antes había barcos y ahora personas, un directivo de LANZADERA cuando visitaba las obras recién terminadas, dando un vistazo en un espacio de 500 metros cuadrados ya con equipos de jóvenes emprendedores en sus mesas trabajando con ordenadores, dijo: “…aquí se trabaja muy a gusto…”. La función, cumplida: “trabajo”; pero “a gusto…”: esa es la emoción. Un joven, que se está jugando su futuro en una de esas mesas, concentrado, desarrollando una idea, y que tras largas horas de esfuerzo, de repente levanta la vista, y mira a la izquierda, y ve el mar, mira a la derecha, y ve la ciudad, y tras dejar volar su imaginación durante unos segundos, mira a la mesa y vuelve al duro trabajo… Nosotros proyectamos con la ilusión de que cosas así, puedan ocurrir.
Nuestro trabajo oscila entre la razón y la emoción.

¿Qué supone para un despacho de arquitectura estar fuera del eje Madrid-Barcelona y apostar por una ciudad como Valencia?
Realmente supone una oportunidad.
Algo que, en principio puede ser visto como un inconveniente, nosotros preferimos verlo como una posibilidad de beneficio mutuo, para la ciudad y para nuestro equipo. No se trata tanto de “apostar”, sino de tratar de mejorar tu propia ciudad en la medida de lo posible. Y eso es algo muy bonito y que merece la pena por sí mismo.
Valencia es impresionante, tenemos un parque longitudinal (el antiguo cauce del Turia) que es la envidia, no del resto de ciudades de España, sino de todo el mundo. Me encanta correr a las 7.00 de la mañana por el carril 5k.
Tenemos un clima espectacular, el mar, un tamaño de ciudad perfecto para un tráfico razonable, nuestra gente vive aquí, en fin, que le voy a decir, Valencia es una pasada de ciudad, es nuestra tierra, aquí nacimos la mayoría de los que formamos Rstudio, nos encanta vivir aquí, y desarrollar nuestra principal actividad profesional aquí.

«Nuestros proyectos comparten el interés por la luz, la manera en que el edificio deja que ésta se cuele dentro. Por la sinceridad constructiva: lo sencillo antes que lo complejo.»

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Habéis firmado una de las grandes nuevas intervenciones en la ciudad, Marina de Empresas, una Escuela de Empresarios y un vivero de empresas en el Puerto de Valencia. ¿Qué objetivos os habéis marcado para este trabajo?

Estar a la altura de la inversión.
30 millones de euros, ha sido una enorme responsabilidad para nosotros.
Hemos tenido que esforzarnos mucho, dormir poco. Este proyecto, nos ha hecho crecer por dentro y por fuera, nos ha hecho ser mejores.
Hemos tenido que cumplir con un programa muy exigente, de altas especificaciones técnicas. Como decía antes, hemos tenido que estudiar a fondo.
Teníamos que crear un espacio específico para la concentración, tanto de los estudiantes como de los jóvenes emprendedores, pero a la vez había que aprovechar la tremenda oportunidad de sacarle partido a la ubicación, a estar en lo que sin duda, es la mejor zona de Valencia, La Marina Real. Teníamos que mirar al mar, por obligación. Esa es la razón por la que aparece esa pieza volada al sur de ambos edificios que con descaro mira al mar.
Ha sido un proyecto complejo por la condición de Reciclaje Urbano, había que reutilizar parte de lo existente de las antiguas bases Copa América.
Otro de los principales retos fue sin duda, el plazo. Tras recibir el encargo, teníamos 6 meses para redactar el proyecto inicial y conseguir los permisos que nos permitiesen iniciar las obras, y teníamos un año para hacer la obra, si, ha oído bien, un año. Como todo el mundo sabe, un año hace falta para construir una casa de 250 metros, y ya tienes que tener suerte, ya.
La Marina de Empresas, tenía 18.000 metros cuadrados, con la complejidad añadida de tener la prexistencia cuya estructura, prácticamente, se mantenía por completo. Lo conseguimos, pero desde luego, no fue sólo existo nuestro no, el promotor del proyecto nos rodeó de un equipo humano impresionante, que contaba con los mejores expertos y las mejores personas. Ha sido una suerte y un privilegio para Rstudio participar en un proyecto como este. Como lo decía antes, hemos aprendido mucho.

¿En qué otros proyectos estáis trabajando?
La verdad es que somos afortunados, tenemos varios proyectos encima de las mesas en estos momentos.
Dos de ellos, proyectos residenciales, de rehabilitación integral de edificios completos, para hacer unas viviendas, permítame la expresión, chulas, aquí en el ensanche de Valencia. Este nos lo sabemos bien, vivimos y trabajamos aquí, estamos muy ilusionados. Afortunadamente, tras todo este tiempo de hibernación, vuelven a aparecer proyectos de uso residencial.
También estamos metidos de lleno en Alquería del Valencia Basket, un edificio para el aprendizaje del baloncesto que contara con 13 pistas, 9 de ellas cubiertas. El equipo de Baloncesto de la ciudad, necesita su casa, su Alquería como la han bautizado, para poder albergar la actividad de enseñar el juego del baloncesto a los más pequeños. Un proyecto apasionante.
También estamos desarrollando dos nuevas localizaciones para nuestra clienta y amiga Adriana Iglesias en Corners de centros comerciales en Madrid.
¡Ah! Una casa para Pepa y Diego, dos grandes amigos, que confían en nosotros para su nueva residencia.
Estos dos últimos proyectos son XS, pero no es pequeña la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros, y eso hace iguales a las grandes obras y a las pequeñas. Cuando firmamos un nuevo encargo, es esa confianza lo que realmente nos importa, nos implicamos en el proyecto independientemente de la cantidad de ceros del contrato, La Marina tiene 18.000 metros y el corner que le acabamos de terminar a Adriana iglesias, 28 metros. Vamos donde nos necesitan.

¿Hacia dónde consideráis que debe crecer Valencia como ciudad en los próximos años?
Revisar todo el límite entre Valencia y el Mar. La Marina Real, de la que ya hemos hablado. Nos encanta leer noticias sobre el aprovechamiento del Veles y Vents con el grupo formado por Heineken + La Sucursal. Los nuevos espacios, nuevos locales, que aprovechen el increíble lugar del que disponemos en esa parte de la ciudad. Pero no sólo hay que quedarse ahí. La asignatura pendiente de Valencia, la conexión del antiguo cauce del río con el mar, tan cerca y tan lejos a la vez. Espero que las administraciones sepan verlo con claridad.
Hay que revisar también los barrios marítimos, El Cabañal, la Malvarrosa, Nazaret. Nuevas tipologías de viviendas, que respondan a las nuevas necesidades de los tiempos actuales. Valencia no necesita recalificar más terreno para construir, al menos por el momento, necesita consolidar, aprovechar, mejorar lo que ya tiene. Proyectos de calidad, que generen ciudad.
Tenemos que aprender de los holandeses, que de esto saben mucho, ciudades como Róterdam son para nosotros un claro ejemplo de referencia, como también lo fue Bilbao, con la construcción del Guggenheim, que le dio la vuelta al Nervión, pasó de ser lo peor, a ser lo mejor de la ciudad, en un tiempo récord. Con poco, se consiguió mucho, eso es el tipo de operaciones que se necesitan.

¿Qué oportunidades identificáis de trabajo a medio plazo para los arquitectos?
Hay mucha gente que nos necesita, puede que ellos no lo sepan, pero puede que nosotros tampoco. Nosotros, como colectivo, nos hemos cerrado muchas puertas en el pasado. Para mucha gente, un arquitecto ha sido un mal necesario, alguien a quien te obligan a contratar para conseguir un permiso, una licencia de obras.
Esto es lo que tiene que cambiar, pero eso no lo cambia la sociedad, eso lo tenemos que cambiar nosotros, con nuestro trabajo de todos los días, con nuestra implicación, haciendo nuestros, los problemas y las necesidades de nuestros clientes. Hay mucho trabajo por hacer, las nuevas generaciones creo que han sabido ver esto.
El trabajo en el entorno residencial vuelve, diferente a como se fue, pero está ahí. Las operaciones serán pequeñas, y complejas. No empezaremos de cero, ya habrá algo, que tendremos que aprovechar lo máximo posible. Hemos de ser más eficientes, con la economía, con el entorno.
Somos optimistas, lo mejor está por venir.