La Electrolinera del Paseo de la Castellana 276, presentada recientemente por Recarga ACCIONA y situada frente a las Cuatro Torres, se posiciona como la infraestructura de recarga pública más grande de Madrid dentro del área de la M-30.
Este proyecto de Cano y Escario Arquitectura parte de una idea clara, transformar un entorno urbano duro, dominado por el alto tráfico y la verticalidad corporativa, en un espacio acogedor, humano y eficiente, transformando una antigua estación de servicio degradada, en un nodo estratégico de 4.000 kW de potencia, integrado en el futuro desarrollo de Madrid Nuevo Norte.
El diseño arquitectónico destaca por una gran marquesina de 50×20 metros que alberga 19 plazas para vehículos ligeros y 1 para pesados, de carga ultrarrápida (capaces de recuperar el 80% de la batería en 15 minutos con hasta 400 kW) y una zona de intercambio de baterías para motos.
La estructura se sitúa en el perímetro, liberando completamente el interior y garantizando máxima maniobrabilidad y claridad en la circulación. El edificio principal, construido en madera técnica CLT, cuenta con dos niveles: una planta baja de servicios y vending, y una planta superior polivalente destinada a la innovación y promoción de la movilidad eléctrica.
Uno de sus mayores hitos es la fachada cerámica fotocatalítica, compuesta por piezas verticales de cerámica extruida que unifican todo el volumen.
Más allá de su carácter formal, esta envolvente tiene una función ambiental activa: gracias a su tratamiento fotocatalítico, ayuda a descomponer contaminantes atmosféricos cuando entra en contacto con la luz solar, contribuyendo a mejorar la calidad del aire en un entorno de tráfico intenso como la Castellana. Además, es autolimpiante, duradera y de proximidad, vinculando el edificio con el territorio y reduciendo costes de mantenimiento.
La cubierta se convierte en una quinta fachada activa, integrando paneles fotovoltaicos y vegetación extensiva, reforzando el compromiso energético del conjunto. El conjunto es un modelo de eficiencia: combina paneles fotovoltaicos —que generarán un excedente neto de 35.000 kWh anuales— con almacenamiento en baterías de segunda vida y aerotermia.
Con un enfoque centrado en el usuario y criterios de accesibilidad universal (en espera de certificado AIS), el proyecto no solo busca eficiencia técnica, sino crear un espacio humano y confortable.
Esta infraestructura, cuya apertura se prevé para 2027, representa un referente de arquitectura reversible y sostenible, consolidando a Madrid como líder en la transición hacia una movilidad urbana de cero emisiones.




