La intervención de gran escala (93.260 m²) de dAAr Arquitectura actualiza un resort de principios de los 2000 en La Alcaidesa (Cádiz) mediante una reforma por fases: menos densidad, más paisaje; menos gesto, más rendimiento.
En los destinos litorales maduros, la gran novedad ya no es sumar más suelo construido, sino reescribir lo existente desde criterios contemporáneos de paisaje, eficiencia y bienestar. En OKU Andalusia, dAAr Arquitectura aborda esa transformación como un proyecto integral —arquitectura, interiorismo, urbanización y paisajismo— que acompaña la primera temporada completa del hotel, consolidando un nuevo estándar de confort, eficiencia y relación con el entorno.
El punto de partida es el histórico Aldiana Club Costa del Sol, implantado en la urbanización La Alcaidesa (Cádiz). Con una superficie total de 93.260 m² distribuida en varias parcelas, el conjunto se despliega a ambos lados de una vaguada natural que actúa como estructura del paisaje. A partir de esta condición, dAAr evita la lógica de la “imagen icónica” y trabaja con una idea más ambiciosa y silenciosa: hacer que el resort vuelva a pertenecer al terreno, afinando recorridos, escala y espacios intermedios, y depurando la materialidad hacia una hospitalidad mediterránea contemporánea: serena, táctil y bioclimática.
La intervención responde así a un reto poco frecuente en hotelería: pasar de un club vacacional de gran capacidad a un resort actual, más esencial en su lenguaje, más eficiente en su operación y alineado con un turismo de mayor calidad y menor impacto. No se trata de un “lavado de cara”, sino de una relectura completa del conjunto: desde el rediseño del sistema de piscinas y la creación de nuevas láminas de agua vinculadas a la topografía, hasta la renovación del interiorismo con materiales honestos y una atmósfera serena; pasando por la actualización de edificios singulares —recepción, restauración, wellness/spa, club infantil, zonas deportivas y accesos— y la mejora de urbanización y jardines.
Reforma por fases: transformar un sistema complejo con precisión sin detener el hotel
El complejo original se organizaba mediante edificaciones independientes: bloques de alojamiento (numerados del 1 al 20) y edificios singulares como recepción, restaurante, anfiteatro, spa, área infantil y dependencias de servicio.
La estrategia de intervención se plantea como una transformación planificada por etapas que permite mantener la actividad hotelera mientras se actualizan infraestructuras, acabados y espacios exteriores. Este enfoque persigue un objetivo doble: actualizar la experiencia (confort, espacios comunes, exterior) y reducir la huella (impacto de obra y eficiencia posterior), sin convertir la reforma en un ejercicio de sustitución indiscriminada.
Agua + topografía: piscinas rediseñadas como una nueva seña de identidad
Una de las operaciones más visibles y estructurales del proyecto es la reconfiguración de la zona de piscinas. Se mantiene la superficie original, pero se redefine su geometría para responder a la topografía con un diseño más contemporáneo, escalonado y coherente con el terreno. El nuevo sistema incorpora láminas de agua rectangulares que reorganizan la vida exterior del resort, mejoran la funcionalidad y construyen nuevas áreas de descanso y puntos de encuentro —incluido un bar— que reorganizan la vida exterior del resort y su lectura paisajística.
A esta intervención se suma la creación de 15 piscinas privadas adicionales, vinculadas a alojamientos, reforzando privacidad y confort sin depender de aumentar el volumen construido.
Menos densidad, más calidad: una sustitución estratégica
El plan incluye una decisión quirúrgica que sintetiza el cambio de paradigma: la demolición de un bloque de 20 alojamientos y su sustitución por un nuevo edificio con solo tres unidades y piscina privada, concebido desde criterios de alta eficiencia energética.
El nuevo volumen, -prismático, compacto y orientado-, se abre a un porche longitudinal que actúa como umbral climático hacia el agua y la piscina y orientado a las vistas. El acceso se resuelve mediante un patio‑filtro, vegetación y una secuencia de escalones que separa la llegada del flujo interno del hotel.
Esta operación sintetiza la filosofía del proyecto: reducir lo innecesario, compactar, ordenar y devolver protagonismo al paisaje.
Restauración como espacio climático
El proyecto redefine también el corazón social del resort mediante la reforma del restaurante principal. La operación introduce una operación arquitectónica de “vaciado” que abre un gran patio central entendido como terraza y cámara climática, permitiendo que luz natural y aire atraviesen el espacio.
La incorporación de cocinas abiertas y nuevas conexiones visuales y de movimiento convierten el área gastronómica en un destino en sí mismo: más luminoso, más permeable, y estrechamente vinculado con el jardín. La vegetación se integra como parte de la experiencia espacial, borrando el límite entre arquitectura y paisaje y reforzando la idea de una hospitalidad mediterránea contemporánea.
Materialidad y bioclimática: una estética esencial con menor huella
La intervención de daar depura el antiguo resort hacia una arquitectura contenida y luminosa, donde el interiorismo se apoya en la elegancia de materiales naturales: maderas tratadas, revocos minerales, cerámicas artesanales, hormigón sin tratar en ámbitos seleccionados y una paleta de tonos tierra integrada con el entorno. La iluminación se entiende como parte del proyecto espacial, creando ambientes acogedores que se complementan con la vegetación, presente tanto en interiores como exteriores.
Esta aproximación conecta con el lenguaje que hoy define a muchos destinos contemporáneos: minimalismo cálido y bohemio / barefoot luxury, entendido aquí no como un gesto estilístico superficial sino como consecuencia directa de decisiones arquitectónicas: sombra, ventilación, proporción y materialidad.
Los nuevos volúmenes y la actualización de los existentes responden a criterios bioclimáticos, -ventilación cruzada, protecciones solares y mejoras de rendimiento en instalaciones-, con el objetivo de reducir la huella ambiental del complejo en construcción y operación. En conjunto, el proyecto propone una relectura del resort que no compite con el lugar, sino que lo ordena y lo hace habitable: recorridos peatonales claros, relaciones más legibles entre piezas y un tratamiento cuidado de los espacios intermedios que traduce el carácter de OKU —serenidad, luz, autenticidad— en una gramática de líneas puras y silenciosas.
OKU Andalusia se presenta así como un ejemplo de reinvención tipológica: un complejo que deja atrás el modelo masivo de club vacacional para abrazar un paradigma más contemporáneo, donde arquitectura, paisaje e interiorismo se funden en una misma manera de habitar el sur.



