Desde Alfaro-Manrique Atelier han sido leader designers de Néra Living Madrid (Greystar), teniendo la oportunidad de desarrollar en detalle las zonas comunes, incluidas comunicaciones y accesos; interpretando este eje no como un paisaje estático, sino como una coreografía urbana en transformación.

Concepto general: memoria, movimiento y geografía urbana

Néra Living se sitúa en el corredor Méndez Álvaro–Atocha, una franja urbana donde la historia de Madrid se ha escrito en clave de movimiento: estaciones, andenes, naves industriales y grandes contenedores logísticos que durante décadas articularon el pulso ferroviario del sur de la ciudad. Un territorio donde el tiempo se mide por trenes que llegan y se van y donde la identidad se construye desde el tránsito.

Desde esa memoria nace el concepto del proyecto. Desde Alfaro-Manrique Atelier hemos sido leader designers del mismo, teniendo la oportunidad de desarrollar en detalle las zonas comunes, incluidas comunicaciones y accesos; interpretando este eje no como un paisaje estático, sino como una coreografía urbana en transformación. El interiorismo se concibe como un espacio que acoge el movimiento exterior y lo ralentiza, transformándolo en un ambiente cálido, contemporáneo y profundamente habitable.

La idea fundacional: un gran contenedor industrial reinterpretado, donde la monumentalidad y la técnica se transforman en domesticidad, detalle y tacto. La velocidad se convierte en cadencia.

La materia como paisaje: un interior que respira

El proyecto se articula alrededor de una slow line, un gesto conceptual que recorre el edificio inspirándose en raíles, flujos, estaciones y secuencias temporales. Esta línea se traduce en geometrías suaves, luz filtrada y transiciones fluidas que ordenan el espacio como si fuera un paisaje interior.

La materialidad es la infraestructura narrativa del proyecto:

• Maderas de roble que evocan interioridad y calidez.

• Metales satinados que remiten a mecanismos ferroviarios y estructuras industriales.

• Mármol y piedra como contrapunto estable ante el movimiento.

• Textiles vaporosos que suavizan y ralentizan las atmósferas.

• Pavimentos y cerámicas con memoria manual reinterpretada.

• Una paleta cromática profunda —azules, esmeraldas, terracotas, granates— que aporta carácter, nobleza y modernidad.

Luz y materia trabajan juntas para crear un interior que cambia con la hora del día, que se activa o se calma según la presencia humana, donde nada es completamente estático. El espacio no es un contenedor: es un organismo vivo.

Zonas comunes: estaciones interiores para la vida contemporánea

Las zonas comunes son el núcleo social y emocional del proyecto. No son espacios técnicos: son estaciones interiores, lugares donde el movimiento se convierte en pausa.

Lobby: una estación ralentizada

Inspirado en los pabellones ferroviarios, el lobby se organiza como un gesto de bienvenida que captura la monumentalidad del contexto y la traduce en una atmósfera envolvente. La recepción se concibe como una pieza exenta —casi un quiosco reinterpretado— donde conviven madera, piedra y metal en una composición equilibrada. Aquí comienza el tránsito interior: un paso del ruido urbano a la calma doméstica.

Social room y coworking: topografía del movimiento

El coworking es el espacio donde el concepto adquiere su expresión más libre, híbrido en usos y formas:

Plataformas que funcionan como “playas” de actividad en el exterior.

Celosías que separan sin dividir, permitiendo diferentes capas de intimidad.

Lamas que evoca marquesinas industriales.

Luminarias a medida que acompañan el ritmo del día.

Rincones y microescenarios que generan usos simultáneos: trabajar, descansar, leer, reunirse. Es un paisaje fluido, híbrido, donde lo doméstico y lo productivo conviven sin fricción.

Gimnasio y rooftop

En estas áreas la continuidad material y cromática refuerza la identidad del proyecto. El rooftop, en particular, funciona como un mirador contemporáneo: un lugar donde la ciudad se convierte en horizonte emocional y el interiorismo acompaña, no compite en sus exteriores que nuevos gestos y pérgolas y donde en los interiores en la gastroteca, salón privado y sala de juegos continúan desarrollándose espacios con gestos proyectuales narrativos que evocan, pero con el enfoque contemporáneo que caracteriza los diseños del estudio.

Identidad a medida: mobiliario, iluminación y señalética

El proyecto incorpora numerosas piezas diseñadas específicamente por Alfaro-Manrique Atelier:

• Mesas, estanterías y elementos de apoyo.

• Grandes elementos fijos; barras, kiosko, pérgolas y plataformas exteriores.

• Luminarias que actúan como esculturas de luz.

• Señalética integrada en el lenguaje arquitectónico.

Estas piezas funcionan como anclas de identidad, reforzando la narrativa del edificio y evitando que se perciba como un contenedor genérico. El proyecto habla con una sola voz.

Visión del estudio: diseñar desde la memoria en movimiento

Para Alfaro-Manrique Atelier, diseñar es investigar la memoria de un lugar y transformarla en una experiencia contemporánea.

En Nera Living, esa memoria es ferroviaria, industrial, dinámica; pero también profundamente humana: un tránsito constante entre hogar y ciudad, entre calma y energía, entre movimiento y pausa.

El proyecto propone un modo de habitar donde:

• La materia es paisaje,

• el movimiento es lenguaje,

• la luz es respiración,

• y el espacio es una extensión emocional de la ciudad.

Nera Living no es solo un edificio residencial: es una nueva forma de sentirse en casa en medio del movimiento.

Fotografías: Monteagudo