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Octavio-05

Octavio Mestre es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Entre las obras residenciales del estudio destacan las viviendas unifamiliares en San Feliu de Codines y en Cubelles, o el conjunto de apartamentos en la calle Homer 44, la manzana de viviendas H.L.M. en Toulouse (Premio Nacional de vivienda Social en Francia 1993).

Además, es el autor del desaparecido Virgin Megastore en el Paseo de Gracia o la reforma integral del Centro Comercial L´Illa Diagonal o ya, entre sus edificios de oficinas, la rehabilitación del edificio de Muebles Tarragona (sede de la Consellería de Treball), las oficinas de ABI en la Torre Maphre de Villa Olímpica, la rehabilitación del edificio Diagonal Minerva para oficinas, la sede Central de Prosegur en L´Hospitalet de Llobregat o la transformación de la sede central de Inmobiliaria Colonial en la Avda. Diagonal de Barcelona.

"Quiero creer que nuestros edificios transmiten una sensación de verdad, más incluso que el que sean bonitos o no"

¿Por qué decidiste dedicarte a la arquitectura?
Que se te dieran las matemáticas y el dibujo parecía la ecuación necesaria para ser arquitecto. Como otros tantos entrevistados en estas páginas, qué poco imaginábamos lo lejos que la disciplina diaria podía llegar a estar de esa realidad imaginada. De todas formas, siempre he creído más en las “no vocaciones” que en las vocaciones. Soy arquitecto, pero podría haber sido físico, biólogo o pintor, entre otras tantas cosas que me gustaban y me siguen interesando.

Desde tus inicios, con diferentes becas en países europeos, ha estado muy presente el carácter internacional. ¿Qué ventajas y qué retos supone abordar la arquitectura más allá de nuestras fronteras?
La ventaja es que se amplía el campo de acción. Aunque trabajar en Europa, con la conciencia de pertenecer a una Europa unida, no deja de ser “jugar en casa”. No, no me siento extranjero en países cuyas lenguas hablo y escribo y a los que voy a menudo. Londres está a dos horas y París a hora y media en avión. Italia es nuestro espejo (o nosotros el suyo), al otro lado del mar y a Portugal ya no le damos la espalda (su arquitectura está entre las más notables)... De hecho, tardas más en llegar a algunas visitas de obra a algunos pueblos del Pirineo. Para salir fuera “de verdad” nos hemos asociado 5 equipos de Barcelona y así con M1441, Carles Díaz, Carles Campanyà y Vito Guarner hemos formado el GAB (Grup d'Arquitectes de Barcelona). Después de un año explorando mercados estamos ya con nuestros primeros temas en Turquía y Brasil.

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Clínica Aresa en Barcelona
Reforma del Gimnasio Nick con la creación de un centro de aguas Sede de Mutua Madrileña en el Paseo de la Castellana (Madrid)

Durante tres años fuiste arquitecto municipal de Barcelona en los Servicios de Planeamiento. ¿Cómo has visto la evolución urbanística de la ciudad y hacia dónde consideras que debería crecer Barcelona?
Por hablar idiomas, mientras estuve en los Servicios de Planejament del Ayuntamiento “planeé” más bien poco y expliqué mucho cuanto era y hacía Barcelona, por aquel entonces. En todo caso, es evidente que la ciudad pierde comba. De ser referencia en diseño y en intervenciones urbanas, la envidia de todos... hemos pasado a perder el Norte (y, a veces, también el Sur)... los nuevos chiriguitos de las Ramblas son la mejor prueba. Sin embargo, aún conservamos un importante prestigio internacional (por más que lo tenemos por lo que fuimos, no tanto por lo que somos y es ahí en dónde deberíamos incidir). Pero BCN siempre ha sabido reinventarse, no nos queda más remedio. Por contestar a la segunda parte de la pregunta, no sé si Barcelona debería de crecer… Físicamente no puede, sino es hacia al mar. Lo que sí debe de hacer es replantearse su esencia, trabajando sobre sí misma, en ese ejercicio de reinventarse al que antes aludía.

¿Qué valores arquitectónicos se mantienen en cada uno de tus proyectos pese al paso del tiempo y a las diferentes escalas?
Jorge Wagensberg escribió un fantástico libro titulado “Si la ciencia es la respuesta ¿cuál es la pregunta?”... Toda arquitectura es respuesta a un programa, a una necesidad. Y, con frecuencia, cuando no encontramos la respuesta adecuada es que la pregunta suele estar mal formulada (de hecho hay arquitectos que son especialistas en dar brillantes respuestas, mientras otros son mejores planteando interrogantes) y nuestra obligación, como arquitectos, es dotar a las preguntas que nos hagan de sentido, por encima de lo que nos pidan los clientes (lo importante está por encima de lo urgente) y nos exija la normativa (las normativas son vallas a saltar y nada más, no es a ellas a la que debamos dar respuesta, sino al lugar en el que trabajamos, a la topografía, la orientación, el entorno y, sobre todo, a nuestro tiempo)... Cuando proyecto pienso los edificios eternos, desde esa durée de la que hablan los franceses. Por eso potenciamos los espacios sin uso asignado, para que permitan ser vividos de muchas maneras. Dar, en definitiva, liebre por gato; en el IVA no ser el impuesto sino el “valor añadido”. Esos, creo, son los valores que toda arquitectura (no sólo la nuestra) debería de transmitir. Y eso no depende del tiempo ni de la escala de la intervención. Rilke dijo que “el mejor poema no era aquel que tenía todo, sino aquel al que no le faltaba nada”.

¿Qué intentas transmitir con tu arquitectura?
Enric Miralles (cuanto le admiré) decía que la “única arquitectura buena era la emocionante”. Y leí una vez a Jacques Herzog decir que ellos “siempre hacían lo mismo, que era hacerlo siempre diferente”. Quiero creer que nuestros edificios transmiten una sensación de verdad, más incluso que el que sean bonitos o no (la belleza, con frecuencia, y cuando se da, suele ser una consecuencia), que transmitan esa honestidad en la búsqueda, que respondan de manera inteligente a esas preguntas que, en cada caso, nos planteamos. Siempre renovadas... Quiero creerlo... Que respondan al programa y que resuelvan las necesidades de la gente se da por sentado, como el valor al soldado.

“Cuando proyecto pienso los edificios eternos, desde esa durée de la que hablan los franceses”

Además de la producción arquitectónica y la docencia, mantienes muy activa la tercera pata de la arquitectura: la divulgación. ¿Qué te aporta la teorización de la arquitectura y su difusión a la sociedad?
Dice el refrán que difama, que algo queda. Lo mismo podríamos decir del teorizar... Dar clases me permite compartir con los otros dudas y certezas, inocular el virus de la ilusión y las ansias de aprender a aquellos que empiezan (ése que es la base de todo). Empecé a dar clases muy joven en la ETSAB, luego vino la etapa americana en los Estados Unidos, montamos luego la UIC, un grupo de amigos, para “enseñar como nos hubiera gustado que nos enseñasen”, y después, la Escuela ELISAVA a la que agradezco que me haya permitido inventarme asignaturas que hoy son parte del programa académico... Sin ir más lejos, sólo en el último año he dado clases y cursos en las Escuelas de Arquitectura de Montpellier, Grenoble, Nápoles y Aguascalientes (México), además de otras tantas conferencias en otras ciudades como Madrid o San Sebastián, y el próximo tengo previstos ya cursos en Quito, Santiago de Chile y Ciudad de Guatemala.... A día de hoy he tenido ya más de 3.000 alumnos (eso sólo quiere decir que me hago mayor)… Escribir, sin embargo, permite llegar aún a más gente de la que tienes en las aulas y dar fe de las cosas, que no es otra cosa que ponerlas por escrito. Las maquetas que sobre la obra de Le Corbusier hicimos (así empecé en la Escuela de Barcelona) se rompieron todas mientras que los catálogos de las muchas exposiciones que hicimos con ellas, aún los tengo en la biblioteca. De igual manera que tres puntos definen un plano, en la geometría euclidiana, escribir es esa tercera pata sin la cual, el proceso no estaría completo. Los unos alimentan a los otros y todos se complementan entre sí. Crean sinergias.

Pese a la situación actual del sector, el estudio se encuentra muy activo con diferentes proyectos en marcha. ¿Cuál es la clave para mantener este nivel de actividad?
Philip Jhonson respondió, cuando le preguntaron por cómo se había quedado prácticamente sin trabajo, que antes estaba muy ocupado en un despacho de cien personas y, en aquel momento, seguía muy ocupado en un despacho de apenas 6 personas. Lo de muy ocupado es siempre relativo... Muy ocupado estaba cuando entre 2004 y 2007 acabé una treintena larga de obras en varias ciudades, alguna de ellas realmente importantes por su envergadura y programa, mientras daba cursos en diversas universidades europeas. De todas maneras, la clave fue no tirar la toalla, no bajar nunca la guardia (mi hija me preguntaba por qué seguía yendo tan pronto al estudio, si no tenía trabajo). Pero yo sabía que esas horas en las que no trabajas para otros, sino para ti, la “ora prima”, de la que habla mi admirado Erri de Luca (es el título de uno de sus magníficos libros), eran fundamentales para seguir adelante, horas de trabajo y de reflexión. Ahí maduraron muchos de los proyectos editoriales (además de las varias monografías ya publicadas, tenemos 4 libros más en prensa o en proceso de redacción). Y, sobre todo, permitieron mantener toda la estructura intacta, a toda la gente (ese es el mejor patrimonio de los estudios), aún reorientando parte de las energías hacia la edición y otras disciplinas. Las obras que llevamos a cabo surgen del diálogo y de un trabajo en común. Sin Albert Lluch, Francesco Soppelsa, Josep Ribas, Carlos Maurette o Guillermo Díaz, no serian posible hacer lo que hacemos, porque esas obras son suyas también y de todos quienes un día colaboraron en ellas. Hoy tenemos en obra (ya iniciadas, ya a punto de iniciarse) un centro comercial de 78.000 m2 en La Jonquera (ganar el concurso convocado por la propiedad al efecto fue nuestro salvavidas), la reforma de un importante edificio de oficinas para Inmobiliaria Colonial, un nuevo hotel, una vivienda unifamiliar en San Pere de Ribes, otra en fase de proyecto en San Cugat, la reforma del Gimnasio Nick con la construcción de un nuevo centro de aguas y la ampliación de una escuela, en total más de 100.000 m2, de nueva construcción, además de las obras de un hotel Boutique en Girona y un edificio de viviendas en Sarrià (algunas de las que la crisis dejó paradas, siguen a su ritmo, aunque tocadas) y los concursos y estudios que llevamos a cabo en otros países.

“Quiero creer que nuestros edificios transmiten honestidad en la búsqueda y responden a las preguntas que nos planteamos”


¿Hacia dónde se dirige la arquitectura?
Entender el momento de crisis que vivimos obliga a plantear una arquitectura menos frívola, más social, más ajustada a las realidades a las que la arquitectura siempre debería de responder, adelgazar lo superfluo es una nueva y obligada lectura del “menos es más”. Contemplo, de todas maneras, una doble vertiente. Al eterno deseo de economizar de los clientes, se le une el incremento de precio que supone la nueva reglamentación y la obligatoriedad de cumplir con las nuevas exigencias técnicas. La evolución técnica nos descubre nuevos materiales que rara vez se pueden aplicar en una “economía de guerra” (nadie quiere pagar por lo que otros, a su vez, no le pagarán, a la hora de “vender” lo que proyectamos), con lo que las ciencias avanzan una barbaridad, pero las cosas no cambian demasiado (se sigue construyendo ladrillo a ladrillo). De todas formas, es curioso -y dramático- contemplar cómo, mientras la mitad de los despachos están en paro, 4/5 partes de la humanidad no puede permitirse contratar los servicios de un arquitecto a la hora de hacer sus casas. Hay algo que, entre todos, hacemos mal y de ello tendremos que dar cuenta.

4¿En que consistirá el centro comercial “Gran Jonquera”?
La propiedad nos pidió reutilizar una estructura ya existente como Centro Comercial y la construcción de un nuevo Outlet, en una parcela vecina. Cuando el Ayuntamiento permitió unir la edificabilidad total en un único conjunto, la propiedad convocó un concurso restringido que acabó ganando nuestro despacho. El proyecto de 78.000 m2, el más grande al que nos hemos enfrentado nunca, combina un amplio programa comercial, de ocio y de restauración. Tiene tres accesos principales, del que el central da a la gran plaza cubierta interior que sirve de unión entre los dos centros. El edificio es una metáfora del tren de alta velocidad a punto de partir que combina un basamento de hormigón prensado en relieve y una fachada en voladizo de cristal que se iluminará mediante un sistema de leds  por las noches, siendo visible desde  la autopista de entrada desde Francia.

¿Qué objetivos os habéis planteado para la reforma de un edificio de oficinas en el cruce de Travesera de Gracia – Amigó en Barcelona?
Se trata de la reforma de un antiguo edificio de oficinas, que de hecho son dos, sin cambio de uso. Ambos edificios colindantes disponen de accesos independientes, por más que comparten un mismo parking subterráneo de cuatro plantas. Como el edificio se usará como oficinas de alquiler (cada usuario se hará su propia implantación, acorde a sus necesidades), el esfuerzo más importante se concentra en la transformación de la fachada a la calle, para la cual proponemos una piel de cristal en masa de 20 cms y casi 2 toneladas /ml que generará diversos grados de transparencias en el interior del edificio. Diversas alas metálicas superpuestas recorren la fachada, como si se tratase de las venas del edificio, saltando de planta en planta, para desmaterializar la idea del edificio, entendido como superposición de planos horizontales de trabajo y se retroiluminarán, de noche, a contraluz.

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FINALIZA LA CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO PABELLÓN DE DEPORTES Y LA PISTA DE PATINAJE DE OLOT



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Comentarios  

 
0 #1 Efrén 03-02-2011 15:29
Le conocí en un evento de Grandes Proyectos en Barcelona y es todo un comunicador. Ahora veo que también se intuye detrás a un gran arquitecto. Habrá que seguirle la pista
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