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El despacho madrileño del arquitecto Rafael Robledo se distingue por su dilatada experiencia en la gestión integral de proyectos en edificación de vivienda multifamiliar y unifamiliar, sector terciario, rehabilitación, planeamiento, obra civil e interiorismo.
Su trayectoria profesional abarca desde un alto compromiso con el diseño hasta una eficiente gestión administrativa, generando el mayor valor añadido a sus clientes., entre los que se encuentran Hines, Caja Madrid, Seur, Andybal, Monteverde y Confianze, entre otros.
"La decodificación de la demanda es fundamental para el éxito del proyecto"
¿Por qué quisiste ser arquitecto?
Para querer ser arquitecto basta con haber tenido algún plano por casa y aptitudes para el dibujo. Sin embargo, hoy me doy cuenta de que decidí ser algo que sólo ahora empiezo a comprender, aunque como dice un buen amigo mío, “nada como ser Mick Jagger”
¿Qué fue más determinante en tu etapa como estudiante?
Por un lado, la fortuna de tener excelentes profesores como Ángel Fernandez-Alba, que gracias a sus magníficas lecciones, aún hoy, encuentro respuestas a temas que nos planteaba en la escuela. Y por otro lado, mis compañeros de clase, el amigo que te conoce y entiende el porqué de tus diseños. Al fin y al cabo la arquitectura no es más que una herramienta para contar lo que piensas.
Alejandro de la Sota decía: «creo más en la convivencia con quien sabe, que cuando éste enseña. La enseñanza instituida no parece tan eficaz. Mejor cuando uno busca, encuentra, convive con el maestro».
¿Cuáles son las claves arquitectónicas que se pueden encontrar en cada uno de tus proyectos realizados a lo largo de estos años?
Creo que lo más destacado y constante es el esfuerzo y dedicación en todos los proyectos que hacemos. Como dice Rafa Nadal, los buenos resultados se deben en un 5% al talento y en un 95% al entrenamiento.
La aproximación progresiva a la resolución del problema es una ecuación realmente adictiva que permite el control total sobre la globalidad del proyecto.
Otro factor que siempre nos preocupa es la escala de los proyectos. Siempre la justa, no hay gestos innecesarios, sobre todo en rehabilitación, donde el respeto por lo existente se convierte en método.
No menos importante, y a lo que dedicamos mucho tiempo en el desarrollo del proyecto, es encontrar la tipología más adecuada al programa.
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| Edificio de Oficinas y Dotacional en calle Recoletos 3 y 5 (Madrid) | Rehabilitación de Edificio para Oficinas en calle Rios Rosas 26 (Madrid) | Acondicionamiento de vivienda para oficina en calle Velázquez 38 (Madrid) |
Atesoras una gran experiencia en el ámbito de la arquitectura residencial así como en el ámbito del interiorismo y del sector terciario. ¿Cuáles son las claves como arquitecto para que el proyecto responda a las necesidades del cliente?
Creemos firmemente en un proceso participativo donde el cliente está involucrado en todo momento, sobretodo en las primeras fases, cuando la decodificación de la demanda es fundamental para el éxito del proyecto.
Nuestra labor como arquitectos va desde el alto compromiso con el diseño, hasta una eficiente gestión administrativa. Concebimos nuestro trabajo como un todo, una gestión integral que sin duda genera el mayor valor añadido a los clientes.
¿Qué intentas conseguir en cada uno de tus proyectos?
Desde luego, estar satisfecho del trabajo realizado, y siempre, tener muy presente a los usuarios que van a recibirlo.
No consideramos un proyecto acabado hasta no estar seguros de haber trasladado la emoción con la que lo hemos desarrollado.
“Creemos firmemente en un proceso participativo donde el cliente está involucrado
en todo momento, sobre todo en las primeras fases”
Hace unos meses se cerró el acuerdo entre Anida y Hines para desarrollar una promoción de viviendas de alta calidad en un edificio emblemático en el número 4 de la calle Villanueva de Madrid. ¿En que consiste tu proyecto de rehabilitación en este edificio de fachada neoclásica?
Este proyecto es un hito en el desarrollo inmobiliario de Madrid; en un momento de crisis, se reenfoca la oferta hacia un producto exclusivo de alta calidad que, sin duda, ayudará a la revitalización del mercado. Efectivamente, Anida, cuya dirección destaca por su anticipación y modernidad, y Hines, multinacional que se distingue por su excelencia y sostenibilidad, han posibilitado este innovador proyecto y han contribuido a definir un concepto eficaz y útil. Se trata de una promoción de 13 viviendas, con una distribución del programa muy homogénea, tanto en el número, tres viviendas por planta, como en la dotación de cada unidad, con superficies que oscilan entre 225 y 310 m2, garantizando el funcionamiento óptimo del edificio a nivel social y también energético.
La escala palaciega del edificio se ha adaptado a una distribución actual, versátil y dinámica, con múltiples posibilidades de uso en función de las necesidades cambiantes de los usuarios.
Este proyecto nace del respeto y mantenimiento de la memoria histórica y tipológica del edificio, tanto en lo matérico como en lo conceptual. Las líneas de fachada, perdidas en desafortunadas actuaciones, se recuperan devolviéndole su mejor cara. De forma quirúrgica, desmontamos los añadidos que desvirtúan la estructura y morfología, para, a continuación, reinventar los diferentes elementos con mecanismos y tecnologías contemporáneas. El resultado es una superposición de estilos que mantiene la memoria de lo construido.
El edificio responde a los cánones del S.XIX, con un claro eclecticismo académico afrancesado-europeo por lo que suponía ser telonero del edificio de mayor entidad situado enfrente, la Biblioteca Nacional. La intervención busca dar continuidad temporal a este eclecticismo pero con un lenguaje contemporáneo, de ahí la solución adaptada en la planta ático y cubierta, donde se aprecia una clara inspiración en los remates de las cubiertas parisinas.
Una intervención similar tuvo lugar hace años en el antiguo cine Tivoli de Madrid, también con fachada neoclásica. ¿Cuáles son las claves para realizar una buena rehabilitación de un edificio?
Orden y sencillez son las bases de una intervención en la que la Arquitectura actúa como catalizador entre lo antiguo y lo moderno, dejando constancia material de su discreta pero decidida presencia. El respeto a lo existente, lejos de ser condicionante, se convierte en una herramienta ordenadora.
“En una rehabilitación, orden y sencillez son las bases de una intervención en la que la Arquitectura actúa como catalizador entre lo antiguo y lo moderno.”
¿En qué otros proyectos estas trabajando?En los últimos años parece clara nuestra especialización en proyectos residenciales “Prime” en España, ya sea por encargo de clientes, que fieles a nuestro trabajo, siguen interesados en nuevas colaboraciones, y recientemente, obtenidos mediante concursos por invitación.
Actualmente, en la calle Jorge Juan de Madrid, estamos desarrollando un proyecto de rehabilitación de un emblemático edificio. En una primera fase, gracias a un plan especial, se incrementó la edificabilidad en un 10%, consiguiendo una primera revalorización del inmueble. Planteamos un proyecto de viviendas exclusivas, con una superficie media de 500 m2, en las que se ofrece una implicación directa por parte del destinatario final, garantizando un producto de calidad adaptado a cada situación particular. Esta preocupación por el detalle es compartida con el estudio de diseño liderado por Raquel Chamorro, con el que habitualmente colaboramos.
¿Hacia dónde consideras que se dirige la arquitectura en nuestro país hoy en día?
Es evidente que España tiene una cartera de excelentes arquitectos a nivel internacional. La arquitectura que se está desarrollando es de mucha calidad y es gracias a la amplia formación que recibimos y que nos compromete a ampliar nuestra labor como arquitectos desde el diseño del detalle hasta el planeamiento urbanístico.
La evolución de las técnicas constructivas en España, antes muy limitada por la “paleotecnología” generalizada, y la investigación en nuevas tecnologías están permitiendo dar respuestas cada vez más eficientes que, junto al compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia energética, tenemos el deber de incluir en el proyecto y afrontarlo como un nuevo horizonte de la arquitectura.
Sin olvidar, por supuesto, el papel del arquitecto, como catalizador de una sociedad inteligente, con la obligación moral y profesional de anticiparse, con una arquitectura de calidad, a los futuros cambios sociales.
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2012