Pablo García Astrain / HTC
El arquitecto Pablo García Astrain, nacido en 1975 en San Sebastián, tras un periplo vital que va de San Sebastián a Santiago de Chile pasando por Barcelona y Burdeos se titula por la Escuela de Arquitectura y Paisaje de Burdeos en 2001 y abre su estudio profesional en San Sebastián en 2003.
Desde entonces multiplica las colaboraciones a través de la oficina transfronteriza de arquitectura HTC, junto con David Duchein.
"Procuramos cumplir aquello de dejar el lugar mejor de como lo hemos encontrado"
¿Qué fue lo que te llevó a querer ser arquitecto?Decidí ser arquitecto a los 15 años. En aquel entonces vivía en Barcelona, con un grupo de amigos solíamos colarnos en los edificios de Gaudí, que estaban cerrados incluso para los turistas, no como ahora. Queríamos cambiar la sociedad a través del arte y la creación, parece un sueño adolescente, pero fue en aquella época cuando se me despertó la vocación por ser arquitecto. Desde entonces puse todo mi empeño en conseguirlo, y lo sigo poniendo. De aquel grupo, sólo yo me dedico a la arquitectura, otro amigo se dedicó a la filosofía, otro es músico, y un cuarto se dedica a vender vino. Supongo que todos seguimos intentando mejorar el mundo en la medida de lo posible.
Después de pasar por San Sebastian, Santiago de Chile y Barcelona, finalmente te licenciaste en 2001 en la Escuela de Arquitectura y Paisaje de Burdeos (Francia). ¿Qué te ha aportado a tu profesión esta formación tan viajada?
Conocer distintas situaciones y lugares, incluso distintas escuelas de arquitectura siempre es enriquecedor. Es curioso constatar como los propios programas de los proyectos son muy distintos según los lugares, así como en Burdeos la vivienda social y el equipamiento público eran los temas clave, en Santiago de Chile estaba muy de moda el edificio corporativo, algo impensable en una escuela francesa… esto habla de las visiones de la sociedad que se vehiculan desde la propia enseñanza de la arquitectura. Asimismo, en una escuela manejan ciertos códigos y discursos intelectuales y cerebrales, mientras que en otra se demuestra mayor soltura formal… este tipo de cosas varía según el centro docente y las coordenadas culturales y geográficas, y todas son maneras válidas de entender la arquitectura, por lo tanto siempre es bueno cambiar de escenario para mantener una visión global.
Dos años después decidiste abrir tu propio estudio en Donosti. ¿Qué valoración haces de estos primeros años de actividad?
Los comienzos son siempre duros, aunque no me puedo quejar. San Sebastián, aunque un tanto aislada a nivel de comunicaciones, es un buen campamento base, con un componente transfronterizo y un potencial multicultural que para mí son importantes. No creo que abrirse camino en la arquitectura sea más o menos difícil aquí que en otros lugares. La arquitectura es un desafío constante y en cierto modo es bueno que así sea. Hemos ganado algún concurso, hemos podido construir, hemos sido finalistas o seleccionados en premios como el de la Primera Obra en Francia y la Xª Bienal de Arquitectura Española, nuestra obra empieza a ser publicada… Creo que para ser un estudio joven y pequeño el balance es razonablemente satisfactorio.
¿Qué valores arquitectónicos consideras que se mantienen en cada uno de los proyectos que realizas?
Procuramos cumplir aquello de dejar el lugar mejor de como lo hemos encontrado… Para nosotros es importante establecer un diálogo con el cliente, intentar hacerle entrar en la dinámica del proyecto, algo que es difícil y que sólo se consigue con algunos clientes, ya que esta actitud tiene un componente de aventura que a veces genera rechazo. Entendemos que un proyecto es ante todo un proceso de cuestionamiento y el problema es que muchos clientes lo único que quieren son respuestas y soluciones inmediatas. Es más una cuestión de método. Cada proyecto es un mundo, podríamos hablar de elementos comunes en la actitud con la que nos enfrentamos a los proyectos, con la que hacemos nuestro trabajo cada vez, pero no sé si se puede hablar de elementos comunes entre los proyectos en sí mismo. Cada situación es diferente, compleja y exige adaptación…no es lo mismo construir en Barakaldo que en París.
![]() |
![]() |
![]() |
| Centro de Emergencia para Mujeres y Menores en Barakaldo |
Terrazas del Centro de Emergencia para Mujeres y Menores en Barakaldo |
Viviendaunifamiliar en París. Pre-finalista en la X Bienal Española |
¿Cómo surgió la colaboración con David Duchein a través de vuestra agencia internacional HTC y qué objetivos os planteáis?
David y yo nos conocimos en Burdeos, fuimos compañeros de carrera en Burdeos y nos fuimos juntos a Santiago de Chile, hicimos nuestros fines de carrera codo con codo. Lo más natural era seguir colaborando, pero él se fue a París a trabajar con Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal y yo me vine a San Sebastián a montar mi estudio. Al cabo de un par de años, supongo que nos echábamos de menos…, surgió la posibilidad de enfrentar los primeros encargos profesionales y lo más natural volvió a suceder. Empezamos así a trabajar juntos de nuevo pero con encargos profesionales. Decidimos entonces reflotar una vieja idea que se fraguó en Santiago…la HTC, aunque ahora de forma transfronteriza e internacional. El objetivo es aportar otros puntos de vista. La mirada exterior a un lugar o programa siempre resulta enriquecedora para el proyecto. Además, esta internacionalización estructural del propio estudio permite acceder a distintos tipos de encargo, como decíamos antes los tipos de proyecto o de encargo varían según las coordenadas culturales y geográficas.
¿Qué importancia adquiere la innovación y la tecnología en un despacho como HTC?
La tecnología en sentido amplio es vital para la HTC, que no existiría sin los móviles, el tren de alta velocidad y los ordenadores portátiles. Muchas veces comentamos con David, que nuestra verdadera oficina es el TGV. Por otro lado, como decía antes, cada proyecto es un mundo, y cada situación es diferente, y cada problemática necesita de las dosis justas de tecnología. No hay que caer en el afán de la innovación tecnológica por si misma. En la casa que construimos en París por ejemplo, una buena orientación y un par de toldos garantizan una mejor adecuación climatológica de la vivienda que cualquier aire acondicionado por sofisticado que sea.
¿Cuál consideras que es el papel del arquitecto hoy en día y cómo debe adaptarse a una sociedad en constante evolución y cambio?
El papel del arquitecto hoy en día, tiene que ver con los valores de los que hablábamos antes, con los que uno se enfrenta a cada proyecto, es una cuestión de actitud y de ética. Muchas veces para que algo funcione, para que el propio sistema funcione hay que saltarse el sistema, buscar otras soluciones. Nosotros intentamos mantener el espíritu de Harry Tuttle, el fontanero clandestino de la película Brazil de Terry Gilliam al que las siglas de la HTC rinden homenaje. Su abnegación y su compromiso por mejorar el día a día de la gente colándose por los intersticios desechados del sistema resumen la mentalidad con la que nos gusta enfocar nuestro trabajo.Nos fascina el mundo de hoy, con la HTC intentamos hacerlo más legible y habitable jugando con sus límites y con las contradicciones de sus fronteras.
¿En qué consiste vuestra vivienda unifamiliar en Paris Saint Ouen (Francia)?
Invisible desde la calle, se empuja una gran puerta de madera, se pasa bajo un porche y uno se encuentra fuera de contexto... entrando en una copropiedad con un gran patio alargado de acceso flanqueado por viviendas de dos plantas a un lado, y talleres de una única planta al otro. Pavés en el suelo, plantas, ropa en los balcones, sol y música desde las ventanas, ladrillos, juguetes de niños, maderos, bloques de hormigón y otra vez plantas. Jean Christophe y Sophie poseen uno de los talleres del patio, sus condiciones: tienen un presupuesto apretado, necesidad de espacio y ganas de luz.
Tres pórticos metálicos cabalgan sobre los muros existentes de bloques y soportan el volumen de la planta alta que viene a pegarse a los límites del espacio disponible. Un único espacio de vida (salón comedor y cocina) se habilita en la planta baja. La planta alta esta ocupada por las habitaciones. Cerrado por tres lados, el nuevo volumen se abre ampliamente al Sur mediante unas grandes cristaleras en toda su altura para aprovechar el máximo de luz. El conjunto de la fachada sur esta equipada con estores de telas de colores vivos y cálidos. Cerrados, total o parcialmente abiertos según los momentos y las ganas del día, los estores transforman la fachada y participan de la animación del patio colectivo. Este proyecto es una transformación suave, busca ser simple y generoso, moderno y respetuoso. Ajustado a los límites impuestos por el planeamiento urbanístico, esta ampliación busca optimizar al máximo los condicionantes del lugar al tiempo que se infiltra suavemente en un contexto heterogéneo y denso.
Otro proyecto de escala diferente es el Centro de Emergencia para Mujeres y Menores en Barakaldo. ¿Cómo habéis integrado el proyecto en el entorno y qué le caracteriza?
La paradoja del programa del centro de emergencia para mujeres maltratadas consistía en crear un lugar aislado y protector para personas vulnerables, pero identificable y accesible en caso de urgencia. El solar es una parcela triangular abierta en uno de sus lados a un inmenso parque y flanqueada en los otros dos por sendos edificios en altura a modo de telón de fondo. Nuestra respuesta fue no proponer un edificio al uso sino volver al sentido original de la arquitectura: cobijar. Proteger y existir en contrapunto al contexto, marcando la propia presencia por el vacío. El proyecto no se edifica, se excava. El centro surge del lugar, el suelo se convierte en cubierta para venir a cobijar el espacio-mundo interior. El centro es una suerte de colina habitada. El acceso se efectúa por una grieta que separa y da acceso a las dos partes autónomas del centro, la destinada a sensibilización pública y la parte de internado. Los espacios están organizados alrededor de dos patios de iluminación centrales: salón, comedor y cocina en un único espacio de sociabilidad en el internado y mostrador de información, sala de espera y sala polivalente en la zona más pública. Las habitaciones y los despachos se organizan en batería a lo largo de terrazas corridas dispuestas a modo de patios ingleses. Cuando se abren, las contraventanas subdividen las terrazas convirtiéndolas en prolongación natural de las habitaciones. Las habitaciones y los despachos se han configurado de idéntica manera para poder absorber un aumento de la demanda de acogida caso de ser necesaria y así reorganizar el centro según convenga. El edificio presenta una estructura de muros y pilares de hormigón armado visto que sustenta una cubierta de estructura metálica, la compartimentación interior es de tabiquería ligera. Así, la envolvente admite redistribuciones futuras de una forma sencilla y económica, algo primordial para un nuevo tipo de programa como el de este caso.
Añade la sección a tus redes sociales



Pablo García Astrain / HTC















2012