Jordi Badia / BAAS
BAAS es un estudio de arquitectura fundado por Jordi Badia en el año 1994 para desarrollar proyectos de arquitectura, urbanismo y diseño de interiores. Entre los trabajos habituales del despacho figuran proyectos para las administraciones públicas y para promotores privados en proporciones similares.
Se pueden destacar los tanatorios de León (premio AR+D) y de Terrassa; la casa CH en la Garriga (Premio FAD de la Opinión); el edificio corporativo IBERCON en Palma de Mallorca; el Palacio de Justicia de Sant Boi; la escuela Ferrer i Guàrdia de Granollers, y el museo Can Framis de la Fundación VILA CASAS en Barcelona. El estudio ha recibido numerosos premios por su obra construida y la consideración de numerosas publicaciones.
"Nuestra arquitectura tienen vocación de servicio público y aprovecha el proyecto como una oportunidad de mejorar el entorno"
¿Por qué apostaste por la arquitectura para hacer de ella tu profesión?
Cuando eres joven y debes decidir sobre qué carrera vas a estudiar normalmente lo haces por intuiciones, con muy poca información real sobre la profesión que estás escogiendo a no ser que tengas algún pariente o conocido que te haya orientado. Yo no tenía ningún referente de este tipo y por lo tanto escogí ser arquitecto sin demasiado conocimiento real sobre el tema y probablemente por una idea romántica sobre los arquitectos que no corresponde a la realidad. Mi padre es pintor y probablemente esa vertiente artística también influyó de algún modo en la elección. Yo siempre envidié de él su entorno de trabajo, su rutina diaria en su estudio rodeado de sus libros y su música y con una relación muy fuerte, muy directa, sin intermediarios, entre él mismo y su obra. La verdad es que ser arquitecto tiene muy poco que ver con todo esto, pero yo en aquel momento no lo sabía…
Desde la perspectiva actual, ¿qué te influyó más durante tu etapa como estudiante de la ETSAB?
En el momento en el que yo estudié la carrera, la ETSAB era una de las mejores escuelas de arquitectura de Europa. La arquitectura de Barcelona estaba en un buen momento y los mejores arquitectos catalanes estaban dando clases en la universidad. Sin excepciones. Oriol Bohigas era el director en aquella época y su influencia fue fundamental. Reconstruyó absolutamente todas las asignaturas colocando arquitectos de prestigio en todas ellas (Lluís Clotet en dibujo, Ignacio Paricio en construcción, Elias Torres en paisaje, Ignasi Solá-Morales en composición, Quetglas en historia, etc…) y construyó una escuela que formaba a los arquitectos con una idea muy clara de lo que debía ser la arquitectura. Creo que a todos los arquitectos que tuvimos la suerte de ser formados en aquella época la escuela nos influyó de una manera especial. Absolutamente todos los profesores trabajaban en una misma dirección, para transmitir al alumno una manera de proyectar que formaba parte del ADN de la escuela, basada en el respeto al lugar como base de cualquier proyecto y con el objetivo fundamental de construir y transformar la ciudad por encima de cualquier otra cosa. La ilusión y energía de los arquitectos que te enseñaban en la asignatura de proyectos te llevaban a vivir los estudios con mucha intensidad. Estoy seguro que mi manera de trabajar proviene del lujo de profesores que tuve la inmensa suerte de tener: Correa, Bonell, Garcés, Vilaplana, Gallego, etc.. Todos ellos arquitectos de prestigio con despachos muy activos y con una obra ampliamente premiada y publicada que los alumnos admirábamos con devoción. Mis profesores eran en aquel momento mis modelos y la escuela se contagiaba de sus éxitos y prestigio. Debo decir que ahora ya no es así. La ETSAB, como la mayoría de escuelas de arquitectura, se ha profesionalizado con una gran parte de profesores que no ejercen y que es difícil que puedan transmitir la misma pasión y el ambiente está contaminado de una cierta tristeza y desánimo.
La arquitectura a diferencia de otras disciplinas es también un oficio y debe transmitirse en los talleres de proyectos de maestro a aprendiz. Una escuela de arquitectura sin arquitectos no tiene ningún futuro.
En este sentido, experiencias de escuelas más pequeñas como la de Mendrisio, basadas en este tipo de talleres como columna vertebradora de la formación y con arquitectos de prestigio como Zumthor, Bearth, Olgiati, Miller, etc… me parecen mucho más interesantes como modelo.
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| Palacio de Justicia en Sant Boi | Tanatorio municipal de León |
Museo Can Framis en el 22@ de Barcelona |
Tras cuatro años de actividad profesional asociado con Tonet Sunyer, en 1994 fundaste BAAS para desarrollar proyectos de arquitectura, urbanismo y diseño de interiores. ¿Qué valoración haces de estos más de quince años de actividad?
Creo que una vez superados los primeros años difíciles debido a la crisis post-olímpica los últimos diez años han significado para nosotros una actividad frenética. Después del Tanatorio de León, terminado en el 2000, hemos tenido la suerte de construir muchos edificios que han tenido una cierta repercusión y reconocimiento como por ejemplo la casa CH en La Garriga, el tanatorio de Terrassa, los juzgados de Sant Boi, la escuela Ferrer i Guàrdia de Granollers, el Museo Can Framis, etc.. Todos ellos van construyendo un proyecto global que tiene para nosotros más valor que el posible acierto individual.
¿Qué valores arquitectónicos consideras que están presentes en cada uno de tus proyectos?
La gran mayoría de proyectos del estudio proviene de concursos y son edificios públicos. Creo que esa condición marca un poco nuestro trabajo y el modo en el que lo afrontamos. Nuestra arquitectura tiene vocación de servicio público y es muy responsable en este sentido. Todos nuestros proyectos nacen de la voluntad de mejorar su entorno y por ello están siempre muy atentos al emplazamiento al que no renuncian nunca a transformar. Cualquier edificio, especialmente los de promoción pública, debería tener ese sencillo objetivo: aprovechar el proyecto como una oportunidad para mejorar el entorno en el que te ha tocado trabajar. Pero no sólo eso, creo que todos nuestros proyectos tratan de ser enormemente eficientes tanto en su distribución funcional como en su ejecución material y económica como parte de una responsabilidad ética en la que creemos firmemente. Estamos viviendo tiempos de enormes cambios y la sociedad demanda de los arquitectos una nueva manera de trabajar que se aleje de los excesos formales de los últimos años. Creo sinceramente que esa sensatez encaja muy bien con nuestra manera de afrontar los proyectos.
“Nuestros proyectos nacen de la voluntad de mejorar su entorno y están siempre muy atentos al emplazamiento”
Cada proyecto es un nuevo estímulo, ya sea un tanatorio, un colegio, un edificio de oficinas, una vivienda, un centro de salud, un museo o un ayuntamiento. ¿Cómo se logra mantener la tensión entre emoción, innovación, rigor y resolución ante escalas y proyectos tan diferentes?
Nuestro estudio empezó trabajando proyectos de diseño de interiores de escala muy pequeña y ha ido aprendiendo poco a poco y ampliando el tamaño de los proyectos de manera muy continuada. Esos inicios basados en el interiorismo de tiendas y oficinas (oficinas TiempoBBDO y sucursal de la Caja de Arquitectos en Barcelona) creo que marcan nuestro trabajo y nuestro gusto por el detalle, los materiales y en general por la precisión. Creo que nuestras obras en general están muy bien construidas y ello tiene mucho que ver con la calidad que se le exige a la pequeña escala. Luego trasladas esa exigencia de rigor y calidad a proyectos mucho mayores, sencillamente no puedes conformarte con menos cuando lo has experimentado. Lo mismo pasa con otros arquitectos europeos que empezaron de la misma manera, David Chipperfield con las tiendas Equipment de Londres y Paris o Wiel Arets con sus farmacias, siguen manteniendo una calidad en los acabados sorprendente en proyectos de gran dimensión. Estoy convencido además que esa calidad tiene mucho más que ver con el rigor y la precisión que con el presupuesto. La mayoría de nuestros proyectos no pueden contar con grandes presupuestos puesto que son financiados por la administración pública y muchos de ellos gestionados por GISA, empresa pública de la Generalitat que se caracteriza por su austeridad presupuestaria, y han sido en cambio construidos con una gran dignidad. En cuanto a la emoción e intensidad de la que hablas creo que tiene mucho que ver con la ilusión que mantenemos en nuestro estudio y que creo que tiene mucho que ver con la innovación. Para nosotros cualquier nuevo concurso o proyecto nos lo tomamos como una oportunidad para decir algo nuevo, sea con respecto al programa tratando de hacer la mejor escuela o juzgado que sea posible o con respecto al lugar tratando de transformarlo o mejorarlo. Cualquier proyecto se convierte en un reto que nos mantiene frescos e ilusionados cada día.
“La sociedad demanda una nueva manera de trabajar que se aleje de los excesos formales de los últimos años”
Has sido invitado a presentar tu obra en conferencias alrededor del mundo (Hong Kong, Cracovia, Budapest, Lisboa…) y has impartido clases en diferentes instituciones –actualmente en la ETSAB-. ¿Qué intentas transmitir con la docencia y qué te reporta?
Creo que estarás de acuerdo en que si la intención final de cualquier arquitecto es mejorar su ciudad, la manera más efectiva de hacerlo es a través de la docencia. La capacidad de influencia de una buena escuela de arquitectura en su ciudad es enorme y creo que gran parte del éxito del modelo de ciudad que ha significado Barcelona debemos atribuirlo al gran trabajo que durante años hizo la ETSAB. Hasta hace relativamente poco se producía una estrecha relación entre los arquitectos que construían nuestra ciudad y la universidad en la que impartían docencia. Pienso también que es mi obligación tratar de transmitir a los estudiantes una parte de la pasión que me transmitieron a mí mis profesores, me parece que es lo justo.
¿Cuál crees que es el papel que el arquitecto debe jugar hoy en día en la sociedad?
La arquitectura ha sido siempre el reflejo de la sociedad en la que le ha tocado vivir. Ha sido siempre así y de hecho la última gran transformación, la Revolución Industrial, propició el nacimiento de lo que llamamos Arquitectura Moderna. Pienso que ahora estamos viviendo, un cambio en el sistema de valores tan radical como lo fue en su dia la Revolución Industrial. La gente reclama edificios más eficientes energéticamente y respetuosos con su entorno y el grave problema de la vivienda, agravado por fenómenos como la inmigración exigen una respuesta clara de la arquitectura contemporánea.
Los arquitectos debemos dejar de preocuparnos por problemas de forma y proponer arquitecturas que sean realmente útiles y respondan a las preocupaciones de quien debe usarlas. 
El complejo del museo y jardines de Can Framis fue galardonado con el Premio Ciutat de Barcelona el año 2009 y finalista en el Public Space European Prize del 2010. Pese a ello, el Instituto Municipal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona arrasó los jardines convirtiéndolos en una especie de “campo de golf”. ¿Cómo se puede proteger la arquitectura ante errores de este tipo?
Ha sido una verdadera barbaridad, un síntoma de la falta de respeto que acompaña al arquitecto últimamente. Hubiera sido impensable hace sólo unos cuantos años. Estábamos muy satisfechos con el jardín. Un mar de hiedra con cientos de bulbos de flores que estallaban en sinfonías monocromáticas: la semana de las flores amarillas, la de las flores azules, la de las flores rojas y la de las blancas. Era una maravilla. Parece que finalmente van a restituir en parte la hiedra pero el daño ya está hecho y de las flores ya nos podemos olvidar… Estoy francamente preocupado por signos como este que muestran la devaluación de la autoridad tradicional del arquitecto que queda también ejemplificada en el enorme crecimiento de las normativas que afectan nuestro trabajo o en la pérdida de responsabilidad en las obras, repartida ahora en muchos más agentes (project managers, direcciones ejecutivas, coordinadores de seguridad, etc…). Estos dos temas complican mucho el proceso constructivo y encarecen los presupuestos sin una mejora apreciable de la calidad final de los edificios. Todo ello hace cada vez más difícil construir un buen proyecto, pero en el estudio no nos desanimamos fácilmente.
Uno de tus últimos concursos ganados ha sido la nueva sede para el Barcelona Supercomputing Center ¿Cómo te planteas este proyecto?
Este es un edificio que no quiere serlo. Su posición en medio de un jardín así como la función del edificio que deberá albergar el segundo supercomputador del BSC y los espacios de trabajo necesarios para su funcionamiento sugerían una imagen más cercana a la ligereza de un aparato electrónico depositado entre la vegetación que a la de un edificio convencional. La pieza se construye con unas inmensas lamas blancas que protegen una fachada de vidrio también blanco que consiguen ocultar la escala de un edificio de casi 15.000 m2. El acceso se produce a través de un puente que perfora el edificio y forma un balcón con vistas a la capilla que acoge el primer supercomputador. Los interiores, en contraste con el tratamiento exterior, son de una gran personalidad con colores muy potentes y una estética cercana a las películas de cienca ficción antiguas. Estamos ultimando los últimos detalles del proyecto ejecutivo y ya hemos empezado con los primeros trabajos en obra de adecuación del terreno.
También tenéis en marcha el proyecto de un nuevo museo en Barcelona, ubicado en la antigua fábrica Oliva Artés. ¿Qué caracterizará a este equipamiento?
Este es el proyecto en el que estamos inmersos en este momento. Va a ser la tercera sede del MUHBA, el Museo de Historia de Barcelona, y para nosotros significa una nueva oportunidad de trabajar en el patrimonio industrial del Poble Nou después de la experiencia de Can Framis. Va a ser una intervención muy respetuosa con la estructura de planta basilical del interior de la nave, manteniendo las texturas originales del ladrillo. Para ello vamos a añadir dos piezas nuevas en el exterior: una nave de servicios y un nuevo porche que relacionará el museo con el parque y se convertirá en la imagen más característica del edificio. Esperamos empezar las obras a finales de este mismo año.
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2012