Carroquino Finner
Santiago Carroquino (1969, Zaragoza) y Hans Finner (1974, Hildesheim, Alemania) se asociaron para establecer su estudio en Zaragoza en 2005, con la excelencia constructiva y la precisión como base de su proceder como arquitectos, siempre con una óptica de sostenibilidad y eficiencia energética. Entre otros proyectos, son los autores de las escuelas infantiles zaragozanas Actur, Oliver, Santa Isabel y La Paz así como de la Biblioteca Actur.“Nos gusta pensar que trabajamos con la sensatez como principio”
¿Qué es lo que os atrajo de la arquitectura para decidir hacer de ella vuestra profesión?
S C - En mi caso no fue una decisión por un hecho determinante, la diversidad de localidades en las que he vivido por el trabajo de mi padre (Zaragoza, Bilbao, Sabiñanigo, Orense, Coruña) me hicieron apreciar diversos modos de habitar germinando la idea intervenir en el proceso. Posteriormente en la ETSA Coruña canalice esas inquietudes, pero fue en los últimos cursos y finalmente en el Pfc de la mano de Carlos Quintans cuando empecé a entender de que iba esto y lo que me quedaba por aprender. Hans y yo no tenemos familiar alguno relacionado con la arquitectura, así que supongo que es una suma de experiencias personales no tuteladas.
H F - La versatilidad. El espectro es tan amplio que no pone límite a la creatividad. Yo no quería decidir entre crear un escenario de teatro o elaborar una cama o diseñar un museo o toda una ciudad salí de ese apuro escogiendo la disciplina que me dejaba todas las puertas abiertas para ir materializando ideas.
Tras colaborar con Basilio Tobías, Santiago creas en solitario tu propio estudio en el año 2000. ¿Cómo fueron estos inicios?
Fue un inicio de búsqueda. Zaragoza era una ciudad casi nueva para mí después de la carrera y tras aprender dos años con Basilio partes con las miras puestas en un listón profesional y humano muy alto. En esos años habíamos ganado el Polideportivo de Castellón y el Espacio Goya, un excelente proyecto no construido. Como decía fue un momento de búsqueda en el que trabajé como arquitecto municipal en pequeños municipios, impartí clases en escuelas de diseño, pertenecí a la Junta de Gobierno del COAA y colaboré con otros arquitectos que también empezaban como Ignacio Gonzalez, con el que hice una vivienda en Novillas de la que estoy especialmente satisfecho y el Polideportivo de Trasmoz. Este último obtuvo un primer premio nacional pero no ha llegado a construirse. En cierto modo repetí lo del Espacio Goya. Hice también varios intentos en promociones residenciales y muchos concursos de obra pública. Como resultado de estos realicé con JJ Gallardo el proyecto del Centro Sociocultural La Jota y fui ganando en solitario algunos otros. Todo lo anterior me ha dado una visión coral de la profesión que sigo intentando ampliar. Esos años me guié por una máxima que me dio mi tutor de PFC “tus primeros trabajos son tu tarjeta de presentación”.
Hans, tras licenciarte en Berlín, ¿por qué Zaragoza para desempeñar tu actividad profesional?
Después de la etapa profesional como ebanista en Hamburgo y el inicio técnico de la carera en Cottbus, Berlín era perfecta para la etapa de aprendizaje y formación. La capital atrae creativos de todo el mundo y de todas disciplinas que dejan su huella cada día, eso es una fuente fantástica de inspiración. Pero la ciudad se convierte en hostil a la hora de permitir los primeros pasos del recién titulado. La Zaragoza de hace 4 años parecía la ciudad idónea para esta andadura. El trueno de la Expo2008 aún no había despertado del todo a Zaragoza de su sueño de bella durmiente y casi toda la profesión estaba inmersa en la burbuja inmobiliaria. Sólo unos cuantos entusiastas concursábamos haciendo propuestas no remuneradas por conseguir obra pública con bajo prespuesto económico. Esta situación me ha permitido dar esos pasos en la dirección que buscaba.
“Simultanear las obras entre sí y con el periodo pre-Expo, nos ha obligado a proyectar con eficaces sistemas de prefabricación”
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| El contraste volumétrico con el entorno ha revelado la cubierta ajardinada como la mayor superficie visible de la Escuela Oliver |
Biblioteca Actur: conciliación del paseante-usuario con el tejido y juego de vistas cruzadas en una aprente prisma ciego. Visión desde el exterior | Módulos de la escuela infantil Oliver |
Procediendo de lugares tan distintos como Zaragoza y Hamburgo tenemos bastantes intereses comunes. Por ejemplo la observación de la técnica constructiva, en mi caso a través Tectónica y en el de Hans de Detail. Ambos tenemos un pensamiento arquitectónico bastante ordenado procedente bien de los sillares de granito y la estela Sota-Gallego-Quintans o bien de la escuela berlinesa. Por el contrario nuestra manera de afrontar el proyecto es radicalmente opuesta yo lo hago desde el análisis del programa y su transposición a la planta y Hans desde el estudio de la implantación en el entorno y la volumetría. Creo que esta estrategia de rodear el objetivo nos lleva a un resultado poliédrico y una solución más acertada para todas las variables. Hace poco en un articulo de Fredy Massad & Alicia Guerrero se nos definía con la frase “la sensatez como principio”, nos gusta pensar que trabajamos en esa línea.
¿En qué ha consistido el proyecto de la Escuela Oliver?
Con motivo de la Expo 2008 el Ayuntamiento de Zaragoza inicio el Plan de Barrios satisfaciendo demandas sociales. Esto conllevó que algunos estudios emergentes, dirigidos por la oficina de equipamientos, empezásemos a intervenir en la ciudad que habitamos. La idea generatriz es la transposición en espacio construido de un tepe. El terreno se extrusiona por la acción del jardinero, mostrando su superficie verde y la tierra oscura y viva bajo ella. El contraste volumétrico con el entorno ha revelado la cubierta como la mayor superficie visible. El programa educativo orientado al parque se resuelve en cuatro módulos, como unión de todos y barrera ante las viviendas se sitúa la batería de espacios anexos. Proyecto y obra los afrontamos siendo conscientes de la especial sensibilidad con que deben concebirse entornos cuyos principales usuarios serán niños de temprana edad. El resultado son espacios austeros, muy luminosos y fluidos, acogedores y protectores. La imagen, en cierto modo dura, desde el exterior contrasta con la materialización de la luz en el interior.
“La Zaragoza post-Expo será lo contrario de años anteriores, así que estamos ampliando el radio geográfico y profesional”
La construcción de las escuelas de Santa Isabel, Actur, La Paz y Oliver prácticamente se ha simultaneado en el tiempo, sin embargo habéis rehuido de la aplicación monótona de un formato estándar…
El programa es siempre el mismo pero solar y vecinos varían. En Oliver actuábamos en una dolina con calificación de zona verde y unos vecinos de baja + 8, en Santa Isabel el entorno es de adosados, en La Paz el solar era un vacío por lo cual se planteó un edificio puente y en el Actur la proximidad de Expo y Parque Metropolitano invitaban a otra actitud. En todos los casos el cliente es público, con lo que ello conlleva para nosotros. Entendíamos que el trabajo debía ser correspondido como una suma de encargos puntuales y no con el promedio de empeño entre obras. Por contra la necesidad de simultanear las obras entre sí y con el periodo pre-Expo, nos han obligado a proyectar con sistemas de prefabricación que en obra se han revelado como un eficaz control. El prototipo es Oliver, en el cual mostramos nuestra comodidad con el uso de sistemas modulares.
Otro de vuestros proyectos más recientes es la Biblioteca Actur. ¿Cómo habéis logrado que se integre en el entorno como un elemento urbanizador?
El Actur es un barrio de expansión de 70-80, con una anodina trama de inmensas avenidas y un desarrollo residencial acelerado. Por el contrario las especies arbóreas son de las de mayor porte de la ciudad. Es un barrio que desde el coche te invita a pasear pero que debido al binomio cierzo-sección vial no lo permite. Además alguna macro pieza comercial engulle al peatón destrozando la relación con la trama. La biblioteca trata de conciliar al paseante-usuario con el tejido. El edificio seduce con un juego de vistas cruzadas en un aparente prisma ciego. El emplazamiento nos ofrecía un retranqueo de alineación que hemos canalizado en la entrada atravesando visualmente la planta aun sin entrar en ella. Se regala una pausa en el recorrido y una invitación a entrar. Interiormente el edificio es muy sencillo comprensible en un flash a través del patio. De dentro hacia fuera se generan panorámicas con la tutela del edificio hacia los parking y aprovechando el porte de las especies cercanas.
¿En qué nuevos proyectos estáis trabajando?
La Zaragoza post-Expo será lo contrario de años anteriores, así que estamos ampliando el radio geográfico y profesional. Hemos recibido una oferta para una escuela en Andalucía, estamos inmersos en una propuesta de ampliación de un centro de congresos en Alemania con alto grado de investigación energética y tecnológica, y hemos seleccionado algunos concursos nacionales. Aun así no abandonamos nuestro territorio pues en breve iniciamos una promoción residencial y las obras de reforma de varios equipamientos municipales, que se iniciaron para solventar problemas de accesibilidad y se han convertido en interesantes proyectos de intervención en patrimonio. De la mano de Felix Arranz hemos empezado una investigación sobre los Prejuicios en Arquitectura que a modo de divertimento nos ayuda a detectar aquellas cosas mal aprendidas pero asumidas como verdades. Esta experiencia, de la cual hemos realizado la “Toma 1”, nos ha permitido contactar con arquitectos de similares inquietudes pero diferentes localizaciones y edades.
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2012