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Sede corporativa de Caja Vital Kutxa


09_noche PROYECTO: Sede corporativa de Caja Vital Kutxa
ARQUITECTO: Mozas + Aguirre Arquitectos
CIUDAD:  Vitoria-Gasteiz
TIPOLOGÍA: Oficinas

Una caja abierta al cielo
como jardín secreto

Geometría celular en los humedales de Salburúa

Mozas + Aguirre Arquitectos han proyectado el nuevo edificio para la entidad bancaria vasca, que ha buscado trasplantar a su planta y a su fachada, el código genético de un organismo vivo.

 

 

La nueva sede corporativa de la Caja Vital Kutxa en Bilbao, proyectada por los arquitectos Javier Mozas y Eduardo Aguirre, responde al deseo de los responsables de la entidad de conjugar y reflejar su compromiso empresarial con el desarrollo sostenible y la defensa de los valores medioambientales. De hecho, está ubicada en un entorno medioambiental privilegiado, en los humedales de Salburúa, con zonas de nidificación de aves y un parque urbano importante.

Los arquitectos han planteado una referencia conceptual que “resume el orden y el caos que confluyen en las creaciones de la naturaleza”. Además, Mozas + Aguirre consideran que el edificio reproduce a través de su escala, el paisaje y las masas vegetales del entorno en el que se sitúa. En este caso, el pensamiento que sirve de guía al edificio tiene que ver con la forma misma del volumen construido y consiste en transplantar a la imagen exterior, a su planta y a su fachada, el código genético de un organismo vivo. La geometría celular se plasma en el edificio y reproduce con su planta, uno de los elementos más importantes del núcleo de una célula: el cromosoma.

La nueva sede de la entidad se dispone como un volumen bajo, de menos de 15 metros de altura, con cuatro brazos y con un espacio central en el que se sitúa el vestíbulo de acceso, “el corazón latente del edificio”, según los arquitectos. Uno de los brazos se eleva sobre el terreno como un vuelo de 26 metros, simulando el despegue del edificio e imitando a un organismo en movimiento.

 

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Uno de los elementos más diferenciadores del edificio, su fachada, también se inspira en las formas orgánicas a la vez de definir dos conceptos básicos: la verticalidad y la sensación de movimiento. El primero de ellos, viene marcado por los troncos de los árboles que delimitan los humedales de Salburúa y que ejercen de división visual ante la ciudad que crece a lo lejos. De hecho, la inspiración para la realización de esta fachada viene dada por el ritmo vertical de la chopera que se encuentra al oeste de los humedales, reforzado por los juegos de luces y sombras que se generan entre los troncos. El edificio tiene la misma escala y proporción que esta chopera.

El segundo, viene definido por el movimiento de los juncos que se encuentran en las balsas y que caracterizan el humedal. Para los arquitectos ha supuesto un reto reproducir este movimiento a través de una imagen estática pero lo han conseguido gracias una técnica propia del mundo del arte: quebrando la imagen y superponiendo una misma figura repetida en varios planos. Los soportes de la fachada están asociados por parejas para reflejar la figura del cromosoma también en el alzado. Así, el criterio compositivo es constante y coherente con el elemento inspirador del proyecto tanto en las plantas como en las fachadas.

La fachada del edificio se desdobla en dos capas situadas en distintos planos. La primera capa está formada por la estructura metálica de acero inoxidable pulido mate que recuerda a la directriz vertical de los árboles del entorno. 

Tags: Mozas Aguirre Arquitectos Vitoria-Gasteiz Álava Oficinas


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