Touza Arquitectos
Touza Arquitectos viene desarrollando su labor como estudio profesional desde 1975, abarcando todos los campos de la arquitectura en general (edificios residenciales, vivienda social, rehabilitación de edificios histórico-artísticos, centros sanitarios y asistenciales, hoteles, centros universitarios, etc.) así como del interiorismo y del urbanismo.
Fundado por el arquitecto y urbanista Julio Touza Rodríguez, en estos 35 años de trayectoria, ha generado un volumen superior a los 1.500 proyectos, destacando especialmente proyectos de ámbito residencial, de oficinas y sedes corporativas, de edificios comerciales, de complejos deportivos y proyectos hoteleros, sin olvidar otras tipologías singulares (templos, museos, edificios tecnológicos, complejos turísticos…) en diferentes escalas.
"La arquitectura responde a una necesidad. Lo demás es trivial, fuego de artificio, y teatro…"
¿Qué le atrajo de la arquitectura, para hacer de ella su profesión?
De siempre, sentí fascinación por las construcciones. Imaginaba qué hacer con los espacios vacíos, y jugaba a dibujar objetos para llenarlos… Una cierta facilidad para el dibujo, el interés por las matemáticas y la física, y un continuo “imaginar cosas” de la nada, fueron decantando mi decisión por ser arquitecto. Hoy agradezco la suerte por haber acertado. Soy plenamente feliz haciendo arquitectura, a la que me dedico casi como un sacerdocio, con pasión. Tuve la oportunidad, mientras cursaba el doctorado, de iniciarme en la enseñanza, y ejercí como profesor en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid desde 1975, en un período tremendamente enriquecedor que me llevó a compartir experiencias en congresos, conferencias, foros de debate, y en otras Universidades. Esta “vocación docente” parece necesaria cuando se dirige un estudio de cierto tamaño (somos ya un equipo de 50 personas), porque el ejercicio diario de la arquitectura requiere coordinación, discurso y un camino coherente en busca de unos objetivos comunes.
¿Qué le influyó más de sus años de formación en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid?
Sin duda tuve la suerte de vivir la experiencia de unos profesores excepcionales, con algunos de los cuales, compartí después labores de docencia. Enriquecedor hasta extremos insospechados fue aprender con Oiza, Carvajal, Cano Lasso, De la Sota, Cabrero, Aburto, Vázquez de Castro, Fernandez Alba,… su sola presencia, como arquitectos, resultaba tan extraordinaria y sugerente… Fue un momento muy activo en una escuela que se abría al mundo, a finales de los 60 y principios de los 70, arropada en el manto de los grandes maestros como Mies, o Le Corbusier… Para mí fue una época muy especial que sirvió para prepararme, confirmar mi vocación y forjar mi espíritu en el esfuerzo y la satisfacción de lo bien hecho.
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| Complejo tecnológico-industrial para SISTEM en Madrid |
Proyecto de torre de oficinas en Hanoi (Vietnam) | Viviendas bioclimáticas en Soto del Henares (Madrid) |
En estos más de 35 años de trayectoria, el estudio ha generado un volumen superior a los 1.500 proyectos. ¿Qué valores arquitectónicos se han mantenido constantes en sus trabajos con el paso del tiempo?
Sinceridad y claridad en el planteamiento. No hay arquitectura sin razón, sin orden, sin estructura conceptual, y sin programa. Hemos mantenido constante la idea de que la arquitectura responde a una necesidad. Lo demás es trivial, fuego de artificio, y teatro… El tiempo pone a cada uno en su sitio, y lo que en estos últimos años ha sido una “carrera desenfrenada por la espectacularidad formal”, hoy ya es perecedero y aburrido, además de costosísimo y banal…
En resumen, hemos mantenido intactos los valores de la razón y el orden. Nuestra arquitectura responde sin estridencias a un modelo de calidad con criterios de sostenibilidad y coste. Dejamos el espectáculo para el circo y centramos nuestra atención en los conceptos y en la función. La forma surge como el “aura que envuelve el contenido”, potenciando intencionadamente los volúmenes y la luz. Qué cierto es aquello de que el material más barato en arquitectura es ¡la luz!
¿Cuál es la clave para combatir lo convencional y la repetición?
El arquitecto debe crear siempre. El hecho creativo es irrepetible y único, por eso si haces arquitectura (además de con experiencia y conocimiento, con imaginación), con la intención de crear, ni puedes repetir ni te abandonas en lo común. Por eso es tan importante la vocación... El arquitecto debe estar por encima de las circunstancias, por grandes que sean las tensiones que te limitan, para volcarse en el hecho creativo y siempre, con una respuesta social. Cada proyecto es distinto, por el lugar, por el cliente, por el momento en el que se produce, por las exigencias normativas, … por eso ni nos repetimos, ni nos abandonamos en lo convencional. Al contrario, cada nuevo encargo supone un paso adelante y una exploración de lo nuevo, sin estridencias y con rigor.
¿Cómo se logra el equilibrio entre lugar, programa, construcción y economía?
Es la clave del buen profesional. Y lo es más, en un modelo como el nuestro, de exigencia. Cada proyecto, desde la sencillez del más humilde hasta la frondosidad del más complejo, busca respuestas ordenadas, con racionalidad, rigor, y sentido, en armonía con el entorno, y en un diálogo pensado, equilibrado y justo entre la arquitectura que proyectamos y la escena urbana en que se arropa.
Por desgracia, trabajamos condicionados por un urbanismo heredado, especulativo, de calidad más que cuestionable, a veces nefasto que dificulta el diálogo y entorpece el proceso…; pero siempre nos exigimos el mayor esfuerzo, mimando los proyectos, puliéndolos, perfeccionándolos,… para poder responder mejor a estos retos y lograr el equilibrio que usted señala. Sin duda aconsejamos e intervenimos en el programa, estudiamos minuciosamente el lugar, damos respuesta a las tensiones entre el espacio, el modelo, y la ordenanza; pero sobre todo, somos gestores (y creo que somos muy buenos gestores) de un equilibrio entre los sistemas constructivos y la calidad de los materiales, la sostenibilidad del modelo y la racionalidad económica de la inversión. Lógicamente ayuda mucho, la experiencia y el haber llevado a cabo tantos y tan variados proyectos. Como bien señala Ferrater, todo proyecto requiere rigor, conocimiento, esfuerzo, dedicación, y tiempo.
“Nuestra arquitectura responde sin estridencias a un modelo de calidad con criterios de sostenibilidad y coste”
Su arquitectura cada vez tiene más en cuenta la eficiencia energética, el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente y los criterios de construcción sostenible. ¿Cuáles son las principales claves para que los edificios proyectados por los arquitectos no consuman tanta energía?No sólo la arquitectura del futuro, sino el futuro mismo, deben proyectarse de manera sostenible y eficaz. Hoy no se concibe de otro modo. Hacer sostenible y respetuoso con el medio natural un edificio, es una de las primeras exigencias del programa, siempre fue así. Estudiar su orientación para captar la luz, protegerse del soleamiento excesivo, abrigarse del ruido exterior; construir con buenos aislamientos, utilizar materiales duraderos obtenidos por procesos no contaminantes, o configurar con inteligencia la ventilación y las brisas son exigencias de un “confort sostenible” que ya aplicaban con maestría en la antigua Roma o en el mundo árabe… Hoy además, tenemos tecnologías de alta eficiencia, aprovechamiento de la energía solar, geotérmica, fotovoltaica, biomasa,… utilizamos mecanismos de control del gasto (iluminación LED, electrodomésticos ecológicos de bajo consumo, reaprovechamiento del agua de lluvia para riego, reutilización de aguas grises, plantaciones en jardines de especies autóctonas con bajo consumo hídrico, etc.) que no podemos soslayar. Por eso, nuestra arquitectura camina en esta dirección sin olvidar que frente a la respuesta de la arquitectura y de las nuevas tecnologías está el comportamiento y la actitud de las personas. Sin unos hábitos de vida “sostenibles”, poco habremos conseguido, por lo que tan importante como un buen proyecto, es el modelo de vida y la actitud de quien vive y habita el espacio construido.
“El mundo ya no tiene límites pero los clientes responden a criterios de exigencia muy comunes: conocimiento, calidad, rigor, imaginación, experiencia, y respuesta”
Pese a la situación económica de los últimos años, el Estudio a mantenido un ritmo muy alto de proyectos en marcha y nuevas adjudicaciones ¿Qué es lo que busca hoy en día el cliente?
El trabajo bien hecho es sin duda el mejor reclamo. Sin “tracas ni artificios”, nuestros clientes valoran en nosotros la profesionalidad, el respeto, la creatividad, y el trabajo en equipo. Mantenemos la fidelidad de casi todos, y se abren nuevos campos de quienes acuden a nosotros con nuevos encargos. Hemos hecho numerosa vivienda social, rehabilitación, edificios de oficinas, centros de investigación, centros culturales, hoteles, centros comerciales, edificios industriales y tecnológicos. Tenemos un área específica dentro del estudio dedicada al urbanismo y trabajamos también con el mismo cariño y compromiso, la arquitectura de menor escala y el interiorismo. Hemos saltado, como tantos otros, fronteras, con proyectos en Marruecos, Brasil, México, o Vietnam,… el mundo ya no tiene límites pero los clientes responden a criterios de exigencia muy comunes: conocimiento, calidad, rigor, imaginación, experiencia, y respuesta.
Es por eso, que seguimos trabajando en nuevas aventuras, algunas de gran escala (la Ciudad del Agua y la Energía, y el Campus Internacional de la Salud y el Conocimiento son dos Proyectos de gran dimensión que discurren en el modelo de coherencia, calidad, investigación, y vanguardia), y otras de escala más contenida (recientes proyectos en colaboración con los estudios de Jean Nouvel y de Philippe Starck, Kilo Architectures…), pero siempre en un proceso continuado de investigación y de avance.
¿Hacia dónde considera que se dirige hoy, la arquitectura?
Parece que de nuevo, las aguas bajan calmas... Se está desterrando la arquitectura del capricho, la arquitectura de lo fatuo, la arquitectura de la banalidad y se busca de nuevo el rigor la racionalidad y la eficiencia. Frente a la arquitectura de imagen, la arquitectura con imaginación…; frente a la tramoya la sobriedad…; frente al capricho sin fundamento, creatividad y orden…
Cada vez más, el ciudadano valora en la arquitectura, su respuesta social, el compromiso, el respeto al medioambiente, la coherencia. Una arquitectura que se exprese libremente en su contenido, con elegancia, con sobriedad, sostenible… es, una sociedad que de nuevo busca y aprecia la arquitectura del rigor frente a la arquitectura del horror, y de la moda…
Cada vez más el arquitecto debe estudiar el lugar, enamorarse de él, cuidarlo y sin causarle heridas, encajar con prudencia y atrevimiento al mismo tiempo la arquitectura que proyecta de tal modo que se eviten tensiones, no se rompa el encanto y aparezca un nuevo sentimiento de respeto y admiración hacia lo bien hecho. Ya no es época de imprudencias ni de locuras, es un nuevo momento de retos, capaz de elevar al grado de excelencia, el trabajo diario de los arquitectos.
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2012