Estudio Lamela
Estudio Lamela, fundado por Antonio Lamela y dirigido actualmente por Carlos Lamela ,es una de las mayores y más reconocidas oficinas de arquitectura de España, con una trayectoria de más de 55 años y con más de 1600 proyectos desarrollados. Sus realizaciones se caracterizan por la innovación y vanguardia arquitectónica.
En los últimos años han desarrollado emblemáticos proyectos como la Terminal T4 del Aeropuerto de Barajas (Madrid), la reconversión del parque empresarial del edificio soporte de la Expo de Zaragoza, el contact center del Banco Santander en Querétaro (México), el nuevo aeropuerto de las Plamas de Gran Canaria, la terminal 2 del aeropuerto de Varsovia, la remodelación del Santiago Bernabéu, la nueva ciudad deportiva de Valdebebas y el Centro Nacional de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, entre muchos otros proyectos.
"Nuestra arquitectura creo que siempre se ha reconocido por su funcionalidad, su pragmatismo y su solidez conceptual"
Con un padre arquitecto, ¿el camino hacia la arquitectura era inevitable?Carlos: El hecho de tener un padre arquitecto no es determinante, pero sin duda ayuda a decidirse. Las profesiones liberales siempre han sido muy hereditarias: abogados, médicos, ingenieros, etc., pero la de arquitecto yo diría que aún más. Hay que tener en cuenta que los edificios se ven y se tocan, y esto determina mucho la presencia del arquitecto en la sociedad. Además es una profesión muy bella y vocacional, con un componente artístico elevado que la convierte en algo siempre sugerente.
Yo desde pequeño viví la arquitectura de forma próxima, porque además el primer Estudio de mi padre era contiguo a la vivienda con una puerta de separación, y a menudo entrabamos por las noches a coger todo tipo de material de dibujo, que para unos niños siempre es atrayente. Muchos fines de semana acompañaba a mi padre a las obras y la profesión de arquitecto siempre me pareció variada y divertida.
¿Cómo fueron sus inicios en Estudio Lamela y la transición hasta convertirse en presidente ejecutivo de la firma?
Carlos: Como cualquier hijo de arquitecto, empecé haciendo pequeñas labores en el Estudio. Mi padre nunca quiso que durante la carrera simultanease los estudios con el trabajo, pues en primer lugar decía que un estudiante lo que tiene que hacer es estudiar. Además la carrera era suficientemente absorbente y difícil como para no tener demasiado tiempo libre. Algunos compañeros de curso habían empezado a trabajar antes de acabar y se habían visto en dificultades para finalizar los estudios.
Por ello, hasta que no estuve en el último año no aparecí prácticamente por el Estudio. Los primeros años era un arquitecto más, ayudando a elaborar los diferentes proyectos que me asignaban, y tenía las mismas condiciones económicas que el resto. Así estuve una temporada en la que además viajé a Italia a hacer un postgrado y finalicé el servicio militar. Cuando tenía unos seis años de experiencia me convertí en socio y unos años después constituimos Sociedad Limitada, una vez que la ley permitió a los estudios de arquitectura ser una sociedad profesional.
Poco a poco empecé a dirigir el Estudio conforme iba adquiriendo experiencia. Fue una transición suave y natural.
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| Edificio para Ebrosa en la parcela T4D en Sanchinarro, Mardid |
Render del estadio de fútbol en Cracovia, Polonia | Ejercicio de adicción y sustracción en el edificio Leitner, sede del Estudio Lamela en Madrid |
En los últimos cinco años ¿cuáles han sido los principales cambios que se han producido en el despacho?
Carlos: Los últimos cinco años han sido muy importantes para nosotros, con sus luces y sus sombras. La crisis económica mundial se ha cebado muy duramente con nuestro sector en España. Además, su irrupción repentina nos impidió estar prevenidos. Sin embargo, se han producido algunos acontecimientos importantes como el traslado de nuestra sede de O’Donnell al Campo de las Naciones en Madrid, donde estamos muy cómodos y satisfechos. También todo el proceso de internacionalización en el que estamos inmersos, y que nos ha permitido afrontar la actual situación luchando pero con buenas expectativas de futuro…
En los últimos años habéis apostado fuertemente por la internacionalización. ¿Qué ventajas y qué dificultades supone esta línea de trabajo?
Carlos: La decisión de salir al extranjero a “buscarse la vida” parece obvia últimamente dada la situación económica por la que atraviesa España desde hace más de tres años, pero nosotros comenzamos mucho antes. No puedo olvidar que ya mi padre a finales de los años setenta del siglo pasado, y coincidiendo con otra importante crisis, decidió salir a América en busca de trabajo. Yo recuerdo que cuando estaba en tercero de carrera le acompañé al primer viaje de una larga serie. Ya en aquella época, ejecutó algunos edificios en Ecuador e incluso en Estados Unidos, lo que no fue fácil, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones de hace treinta años… Más recientemente hemos tenido la ocasión de ganar concursos importantes en Polonia y México, lo que nos ha ofrecido la oportunidad de establecernos en ambos países.
En Oriente Medio también estuvimos presentes durante casi seis años con proyectos importantes que se vieron muy afectados por la crisis. Ahora estamos abriendo oficina en Brasil, donde nos hemos asociado con uno de los Estudios más importantes de Sao Paulo.
Trabajar fuera de España en estos momentos es inevitable, y cuestión de supervivencia. Nosotros en estos momentos tenemos más del 80% de nuestra facturación en el exterior. Pero todo ello entraña un enorme desgaste físico y económico. Las cosas fuera de España son mucho más difíciles y cada país es un mundo… Sin embargo la ventaja es que las crisis afectan a los territorios de forma desigual.
¿Qué valores arquitectónicos considera que comparten cada uno de sus proyectos?
Carlos: Nuestra arquitectura creo que siempre se ha reconocido por su funcionalidad, su pragmatismo y su solidez conceptual. A pesar de que el Estudio va camino de sus sesenta años de vida, con diferentes arquitectos colaborando y situaciones políticas, económicas y sociales diversas, la “línea editorial” siempre ha sido bastante coherente. Habrá habido épocas de mayor o menor calidad en el trabajo producido, pero la media creo que es de notable alto, y creo que el mérito es de todos y cada uno de los excelentes colaboradores con los que hemos tenido la fortuna de contar durante estas décadas.
“Nosotros en estos momentos tenemos más del 80% de nuestra facturación en el exterior”
¿Qué quisiera que transmitiera su obra arquitectónica?Carlos: El objetivo que siempre ha tenido Estudio Lamela es hacer una arquitectura honrada en el más amplio término de la palabra. Una Arquitectura con mayúsculas, sensata, clara, lógica y bien construida, que perdure en el tiempo lo más sólida e inalteradamente posible y que se mantenga con dignidad a pesar del paso del tiempo y de las modas.
¿Qué función social debe tener la arquitectura hoy en día?
Carlos: La función social de la Arquitectura es algo determinante. Sin sociedad no habría Arquitectura. La Arquitectura existe por y para el ser humano y hacia él debe ir orientada, para satisfacer sus necesidades tanto materiales y físicas como espirituales. No solamente debe resolver la misión funcional de dar cobijo y permitir la vida humana en los más amplios temas de relación y funcionamiento de la sociedad, sino que además tiene que ser lo más satisfactoria y bella posible para contribuir al desarrollo espiritual y cultural de la misma sociedad. Es por ello que cuanto más evolucionada está una sociedad, mejor Arquitectura hace.
¿Hacia dónde se dirige la arquitectura a corto y medio plazo?
Carlos: No voy a decir que la Arquitectura en general está en un momento de cambio, porque lo ha estado casi siempre. A veces, como a comienzos del siglo XX, los cambios fueron más acelerados, y otras veces han experimentado un desarrollo más lento, pero siempre ha sido una disciplina en constante evolución. En la época de las vanguardias tuvieron gran influencia la pintura, la escultura y otras artes aplicadas, así como corrientes filosóficas internas como el funcionalismo y el organicismo. Actualmente el cambio está viniendo por las nuevas técnicas de diseño asistido por ordenador y por la informática en general. Hoy podemos proyectar con un ordenador de forma fácil formas y superficies muy complicadas cuando esto mismo hace solamente veinte años requería operaciones complejísimas. Aún recuerdo oír hablar al ilustre ingeniero Frei Otto de cómo habían sido capaces de proyectar y construir la cubierta del espectacular estadio de Munich para las Olimpiadas del 72. Obras como las que realizan Frank Ghery o Zaha Hadid hubiesen sido impensables hace unos años …
“El objetivo que siempre hemos tenido es hacer una arquitectura honrada en el más amplio término de la palabra”
Uno de vuestros últimos proyectos más destacados ha sido el edificio para Ebrosa en la parcela T4D en Sanchinarro. ¿Qué importancia tuvo el emplazamiento?Carlos: La concepción del proyecto viene dada por la adaptación al lugar, estratégico junto a la M-40. El edificio se alza como un inmenso escaparate que se expone al paso del torrente de vehículos. La doble piel planteada a modo de gran pantalla sobre la autopista deja en el interior un gran espacio-jardín en el que se disponen unas singulares pasarelas de acceso que albergan los núcleos de comunicación vertical. La fachada Norte busca la exposición al movimiento dinámico de la ciudad, la velocidad. La Sur busca la apertura, los brazos abiertos al visitante, el movimiento pausado. Con esta particular solución aumenta la sensación de monumentalidad y el edificio se convierte en el protagonista del entorno.
¿Qué objetivos os fijásteis para el edificio Leitner que alberga la sede de vuestro estudio? Carlos: La planta del edificio se adapta a la forma trapezoidal de la parcela, cumpliendo con los retranqueos establecidos. Partiendo de esta forma en planta, se consigue un volumen puro, compacto, que sólo será transgredido hacia el interior mediante huecos en la fachada y dobles alturas, y hacia el exterior con un volumen adosado a las plantas 1 y 2 en la fachada Este. Con este ejercicio de adición y sustracción conseguimos responder al programa y equilibrar la superficie en las 4 plantas.
Apostando radicalmente por la mejor configuración espacial interior posible, en planta se han ubicado los pilares dibujando una malla estructural de 7x7.5m, exceptuando los pórticos de los extremos del edificio, que son de 7 x 6.40m, generando un ancho total de 15 metros y una planta de gran calidad. Dos núcleos de comunicación, que adoptan la forma compacta a base de pantallas de hormigón, se adosan al volumen en la fachada posterior, liberando la planta. Con esta crujía, óptima para servicios empresariales, se consigue agotar la edificabilidad y liberar el resto de la parcela para zonas ajardinadas.
Recorre el edificio una pasarela de hormigón armado sobre la que se apoya el sistema de anclaje del sistema de protección solar diseñado para las fachadas Oeste, Norte y Sur. Esta pasarela sirve también para la sectorización entre plantas y para el mantenimiento de las fachadas. La distribución general de las plantas se plantea con la ubicación desplazada hacia los extremos del edificio del núcleo de aseos, liberando las fachadas para las áreas de trabajo diáfanas. Los dos núcleos de comunicaciones y de instalaciones se sitúan en la fachada posterior, fachada Este, para liberar la fachada principal y obtener el máximo de iluminación natural.
Recientemente habéis finalizado el estadio de Cracovia (Polonia). ¿Qué caracteriza a este equipamiento?
Carlos: La idea principal del proyecto fue crear una obra que respetase las condiciones y el ambiente de su entorno: la vecindad de Błonie, el Museo Nacional y la vista de Wawe-l. Se optó, por tanto, por medios de expresión “disciplinados” y discretos.
Para obtener un efecto de ligereza y evitar la sensación de gravidez que podría dar una fachada maciza de 150 m en el alzado desde Błonie, la hilera de árboles que lo bordea “se repite” creando un ritmo de elementos verticales, esbeltos de estructura, entre los cuales se proyecta el relleno con muro cortina de vidrio. Se crea una fachada con franjas de líneas que busca analogías con el orden de columnas del Museo Nacional y es una interpretación creativa de los colores de club Cracovia.
La fachada desde la calle Kałuży, donde se encuentra la entrada principal al estadio y que une el edificio del estadio y el de la nave, se configura con un acusado predominio de la horizontalidad alcanzado mediante la colocación de una losa monolítica encima de la arcada con entradas, en la que se expone el nombre del club. Un cuerpo fuerte, dominante, encima de la arcada con entradas subraya el papel principal de la fachada del conjunto.
El carácter de las demás fachadas responde a la idea central de la fachada principal: desde la entrada para los jugadores y el espacio para los VIP predominan divisiones verticales ligeras, y desde la calle Kraszewskiego y entradas adicionales la fachada es horizontal.
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2012