FRPO Rodríguez & Oriol architecture landscape
Los arquitectos Pablo Oriol (Madrid, 1977) y Fernando Rodríguez (Albacete, 1977) establecen en 2007 el estudio FRPO, una evolución natural del trabajo realizado hasta esa fecha en Nolaster (anterior estudio fundado en 2003 en Madrid).
FRPO desarrolla su labor profesional en los campos de la arquitectura, el urbanismo y el diseño, tanto en el sector público como en el sector privado. FRPO ha sido recientemente seleccionado en los Premios Europe 40 UNDER 40 como uno de los más prometedores estudios de jóvenes arquitectos europeos. En su trayectoria destacan por su singularidad el proyecto para el Edificio de Accesos y Servicios del Campus de la Justicia de Madrid, recientemente ganado en Concurso Internacional y en proceso de desarrollo, y el proyecto para la Ampliación del Centro William Rappard, sede de la Organización Mundial del Comercio, en Ginebra (segundo premio en el Concurso Internacional, 2009).
"En el estudio entendemos que las buenas oportunidades de proyecto hay que buscarlas"
¿Qué os motivó para querer ser arquitectos?
Llegamos a la Escuela sin tener demasiado claro en qué consistía el ejercicio de la profesión. Las ciudades en las que vivíamos nos parecían mejorables, las imaginábamos siempre distintas. Pero ya, no sabíamos nada más. Luego la carrera te ordena la cabeza, y aunque no te olvidas de los sueños de adolescente, te organizas. Y entiendes que arquitectura puede ser casi todo, y así poco a poco empiezas a pensar que eres capaz de utilizar lo que has aprendido para mejorar la relación de la gente y su entorno…
¿Qué fue determinante en vuestra etapa como alumnos en la ETSAM?
La cantidad tan enorme de gente distinta, con diferentes formas de pensar, de dibujar, de entender las cosas. Esto de que el verdadero potencial de una Escuela de Arquitectura son sus alumnos, en la ETSAM parece evidente. Hay tanto de todo, incluido profesores, que encuentras cada rato algo que te despierta. Dicen que donde se aprende de verdad es en los pasillos de la Escuela, es cierto que es una etapa de intercambio muy grande, de ideas, de intereses, de actitudes. Madrid, además, ofrece un elenco de profesores de altsima calidad, crecimos a los pies de algunos de los más interesantes arquitectos del panorama nacional.
Tuvisteis claro que vuestra formación requería de una etapa posterior en el extranjero (Chicago en el caso de Pablo Oriol y Berlín, en el de Fernando Rodríguez). ¿Qué os aportó esta experiencia?
FR: A Berlín llegué como un estudiante con beca Erasmus y me fui como un apasionado de la cultura alemana. Berlín me abrió las puertas de otras muchas cosas, los workshops en el Ruhrgebiet, el trabajo en MVRDV en Rotterdam, la colaboración con Christiaanse…
Lo mismo le sucedió a Pablo con Chicago, primero el curso en el IIT, luego la organización de Zoom Madrid-Chicago en el Instituto Cervantes de la ciudad… supongo que desarrollamos cierta sensibilidad hacia las sociedades que más nos atraen, y eso está presente en el trabajo que hacemos, los concursos en Alemania y Suiza, los temas que trabajamos en la tesis… Podemos estar satisfechos de las relaciones que hemos ido estableciendo por aquellos lugares en los que hemos estudiado o trabajado, y de poder convertirlas en colaboraciones reales.
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| Casa OS en Loredo (Cantabria) |
Casa MO, presencia fragmentada que respeta el pinar y sistema constructivo industrializado | |
Tenéis desde hace tiempo muy presente la importancia del salto internacional compitiendo en concursos de Alemania, Suiza, Polonia o Estadios Unidos. ¿Qué diferencias habéis visto con el sistema de concursos español?
Los concursos siempre suponen una gran cantidad de trabajo no seguro, la diferencia fundamental con los concursos en España es que, en gran medida, aquí parece que nace antes la voluntad política que la necesidad real, y fuera de aquí, al menos lo que hemos conocido hasta ahora, el concurso da respuesta a varios años de estudio acerca de lo que una determinada parte de la sociedad necesita. Entiendo que esta misma conciencia de que el concurso de arquitectura es una herramienta y no un fin en sí mismo es la que hace que el respeto por el trabajo de los arquitectos convocados sea mayor… En definitiva un concurso hay que ganarlo, solo que ganarlo a veces no sirve de nada – nuestra experiencia con el Campus de la Justicia de Madrid es, en este sentido, determinante -, pero no obstante el trabajo no siempre cae en saco roto: cuando las bases, la realidad social que lo acompaña y el jurado están a la altura, una propuesta de concurso puede ser por sí misma muy reconfortante. Esto fuera de España nos sucede más a menudo… yo he de confesar además que siempre he querido construir un edificio con honorarios, recursos, materiales y profesionales suizos…
Tras vuestra etapa anterior en el estudio Nolaster, fundáis en 2008 el estudio FRPO. ¿Cuáles son vuestras bases de trabajo en este despacho?
FRPO nace a finales de 2007 para poner orden en nuestras inquietudes, por una cuestión de organización. Pablo y yo necesitábamos una estructura flexible y para ello necesitábamos tener un control sereno sobre nuestros propios procesos y decisiones. En el estudio entendemos que las buenas oportunidades de proyecto hay que buscarlas, y eso implica repensar constantemente las estrategias profesionales, no dejar pasar ninguna idea sin tomarla en serio por peregrina que pueda parecer. Concursar en el extranjero, concurrir como oficina local de grandes estudios europeos, incidir en la comunicación de nuestra actividad… todo ello son herramientas para conseguir proyectar y construir.
En ese sentido sentimos que el trabajo tal y como lo desarrollamos en FRPO es más maduro, más controlado, mejor dirigido. Es más sencillo que todo gire alrededor de lo que tenemos en común, esto nos permite generar valor en lo que hacemos, ya sea una propuesta de concurso, un detalle, una clase. Hablamos mucho, a veces demasiado, siempre intentando mantener la base original de nuestros intereses.
“Llevamos años obsesionados con la búsqueda de sistemas capaces de generar complejidad desde la simplicidad”
¿Qué valores arquitectónicos queréis desarrollar en cada uno de vuestros proyectos más allá de las diferentes tipologías?Buena pregunta. Llevamos años obsesionados con la búsqueda de sistemas capaces de generar complejidad desde la sencillez. ¿Podemos establecer reglas simples de desarrollo de los procesos de proyecto que tengan la capacidad de asumir todas la variables implicadas y adaptarse a las modificaciones que suceden en el tiempo creativo? Las veces que hemos dado con estos sistemas de complejidad sencilla, hemos disfrutado de la aparición de situaciones inesperadas y no buscadas previamente. Nos ha sucedido en proyectos de escalas y tipologías muy diferentes. Buenos ejemplos de esto son el Edificio de Accesos y Servicios del Campues de la Justicia, la Casa OS y la Casa MO.
¿Qué intentáis transmitir con vuestra arquitectura?
Que la relación de las personas con el medio físico que habitan es susceptible de ser mejorada. A todas las escalas. Que es algo fascinante descubrir nuevos modos de establacer esta relación. Que siempre hay algo inesperado que se puede aprender a la hora de mirar el mundo que nos rodea, de modo que podamos disfrutar más intensamente de su belleza.
“Con nuestra arquitectura intentamos transmitir que la relación de las personas con el medio físico que habitan es susceptible de ser mejorada”
¿Qué objetivos os marcasteis a la hora de desarrollar vuestro proyecto OS House en Loredo (Cantabria) y qué diferencias de planteamiento veis con un proyecto aún en marcha como la MO House?A nosotros nos resulta interesante mirar estos dos proyectos uno al lado del otro. Han pasado seis años desde que terminamos la Casa OS y ahora, en un par de meses, terminaremos la Casa MO. Naturalmente han sucedido muchas cosas entre tanto, pero ambos proyectos, que pueden parecer estados distintos de un proceso evolutivo, resumen bien el trabajo de la oficina.
Ambas casas se configuran desde la combinatoria elemental, estableciendo grados de incertidumbre programática para cada pieza y relaciones entre ellas que derivan en una geometría base. Naturalmente en Santander la fuerza del paisaje deriva en un acercamiento muy objetual, mientras que la Casa MO se articula en una presencia mucho más fragmentada de respeto al pinar. Ambas son el mismo proyecto, y honestamente se cuentan como tal: la estructura metálica de la OS y las planchas de madera laminada de la MO se muestran bien al exterior o al interior del espacio habitado. Siempre con un compromiso constructivo claro, la junta en seco, el sistema industrializado. Así, programa, unidad, relaciones, incertidumbre, son términos que aparecen en ambos proyectos. Es divertido pensar que hemos fraccionado y esparcido la Casa OS por un pinar… Entre tanto dimos forma al Edificio del Campus y a Ginebra con sendos huevos en planta y sección… una pena no haberlos construido…
¿En qué proyectos estáis trabajando actualmente?
Ahora mismo en el estudio tenemos dos frentes abiertos, de un lado la consecución de varias obras de escala menor, residenciales, dispersas por España, y de otro lado el desarrollo de estrategias de proyecto en el extranjero: concursos en Alemania, en Austria, en Suiza, trabajo en equipo con un estudio de Stuttgart, de Zúrich, de Nueva York… siempre aspirando a la excelencia en el proyecto, en el ámbito en el que nos sea posible movernos con control.
Los proyectos de vivienda, privados, los reconducimos hacia una optimización de los sistemas. El trabajo con la madera prefabricada de KLH en la Casa MO está resultando muy satisfactorio, y lo hemos aplicado a la ejecución de la Casa LJK. De este modo nos vemos envueltos en cierta forma de una suerte de obsesión constructiva…
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2012