bosch.capdeferro arquitectures
Ramon Bosch i Bet Capdeferro son arquitectos por la ETSAB (2000 y 1999). Desde el 2003 trabajan juntos en bosch.capdeferro arquitectures, estudio ubicado en Girona.
Su actividad docente en Barcelona, Zurich y Girona ha sido compatibilizada con una obra reconocida en los premios FAD, seleccionada en la Bienal Europea de Paisaje, Premio de Arquitectura de Girona 2010, mención especial en los Mies van der Rohe 2011 o el Premio Arquitectura Plus 2011 al Estudio Joven Más Prometedor.
"Nos parece esencial que los proyectos sean capaces de incorporar lo imprevisto"
¿Qué os llevó a querer convertiros en arquitectos?Seguramente hubo en parte un interés heredado de nuestro entorno más próximo; los dos procedemos de familias con una cierta tradición en el mundo de la arquitectura y la construcción. También la intuición de que a lo largo de los estudios podríamos seguir cultivando disciplinas enormemente diversas y la subjetividad como instrumento para buscar sus lugares de encuentro. Después de años de haber terminado los estudios nos parece también preciosa la posibilidad que nos ofreció la Escuela, y ahora nos ofrece la profesión, de acercar hasta tocarse el pasado y el futuro.
¿Qué os influyó más de vuestra etapa de estudiantes en la ETSAB?
Los años en Barcelona y en la ETSAB fueron para nosotros una época muy importante. A parte de conocer desde la vivencia personal la ciudad con toda su complejidad y riqueza (espacial, cultural, y humana) nos cruzamos allí con muchísimos profesores que tenían una verdadera pasión por la Arquitectura y la compartían con gran generosidad. Creo que allí aprendimos el inmenso valor de la duda y la potencia del entusiasmo como motor. También fue muy valioso el encuentro con compañeros muy diversos y sus singulares modos de afrontar cuestiones compartidas. El fomento que allí se daba a los enfoques plurales y a la visión personal de cada tema fue crucial para empezar a construir nuestra propia mirada sobre el mundo.
Desde el 2004 trabajáis juntos como bosch.capdeferro arquitectures en Girona. ¿Qué beneficios encontráis a estar fuera del eje de Barcelona?
A nivel personal nos gusta vivir en Girona por razones familiares, por su tamaño, y por su gran proximidad con territorios menos urbanos donde gozar de un mayor contacto con la naturaleza. Además tenemos la suerte de vivir en el casco antiguo, que es un lugar precioso, una gran masa de piedra perforada por calles y patios, sólida, con un cierto carácter inerte y silencioso que contagia su tranquilidad.
A nivel laboral nos sentimos en muchísimos aspectos en lo que llamáis “eje Barcelona”: allí nos formamos, allí están muchos de los maestros y amigos de los que seguimos aprendiendo, y allí suceden la mayor parte de actividades culturales y profesionales en las que participamos habitualmente. Por otra parte tenemos la sensación que la localización física de un estudio de arquitectura en este mundo tan globalizado seguramente es mucho menos relevante de lo que podía ser en el pasado.
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| CEIP Sant Feliu de Guíxols (Girona) |
Rehabilitacion Can Creuet: Casa Porche en Santa Pau (Girona) |
Casa Collage Girona |
Vuestra actividad profesional siempre se ha apoyado en la experiencia docente (Barcelona, Zurich y Girona). ¿Qué intentáis transmitir a los alumnos y qué os aportan ellos?
Creemos que la enseñanza de los oficios que están de alguna forma relacionados con la creatividad se basa en gran manera en transmitir la importancia del propio criterio, de la subjetividad como elemento motriz del hecho proyectual. Una subjetividad que debe estar fundamentada y sustentada en conocimientos objetivos que se llenan de sentido con la visión personal que cada uno de nosotros proyectamos sobre ellos. En este sentido pensamos la docencia como una oportunidad para dejar temporalmente nuestras propias gafas, muestra forma de ver el mundo, a los alumnos. Conocer la mirada de muy diversos profesores, compañeros, amigos, antecesores,… puede generar el marco de confianza donde desarrollar la suya propia.
Ellos, a su vez, nos prestan su mirada. Sobre la arquitectura, pero también sobre muchas otras cosas, y curiosamente también sobre nuestro propio trabajo. Enseñar te obliga a cuestionar y ampliar permanentemente tus principios y a tratar de ser con ellos lo más coherente posible.
¿Qué buscáis en vuestros proyectos?
Lo cierto es que cada proyecto intenta responder a una pregunta nueva, diferente, y por lo tanto representa una respuesta también distinta cada vez. Esa es quizás una de las claves de nuestro trabajo como arquitectos, el asimilar proyecto a prototipo con todo lo que ello conlleva de ventajas e inconvenientes. No obstante existen algunos temas genéricos propios de nuestra disciplina que acaban siendo recurrentes entre nuestros intereses. Uno de ellos se refiere precisamente a los límites del proyecto en sí mismo y su traslación al mundo físico de la construcción. Nos interesa lo que llamamos “sistemas abiertos”, aquellos proyectos que se basan en definir unos principios de orden para posteriormente ser capaces de incorporar nuevas aportaciones y variaciones durante su proceso. Nos parece esencial que los proyectos sean capaces de incorporar lo imprevisto (y, por tanto, la vida misma) a una estructura conceptual principal que se enriquece con aquél movimiento adaptativo. La casualidad, lo doméstico, la imperfección, la improvisación e incluso el error forman parte positiva y definitoria del proceso proyectual y constructivo; nos parece lógico e incluso bonito que la obra hable cristalinamente de este recorrido.
Otro tema que mueve nuestros proyectos desde sus inicios es la voluntad de establecer una relación de intensa complicidad con el infinito continuo universal en el que vivimos, un intercambio sabio y razonable con el medio. Compartimos la convicción que cada edificio genera su propio microclima y nos gusta pensar nuestros proyectos desde este punto de vista.
“Nos interesan los proyectos que se basan en definir unos principios de orden para luego ser capaces de incorporar nuevas aportaciones y variaciones”
¿Qué emociones queréis transmitir a los usuarios de vuestros espacios?
No creemos que la misión principal de la arquitectura sea la de transmitir emociones (en un sentido teatral de la palabra), sino más bien la de configurar espacios donde el usuario pueda experimentar determinadas sensaciones, básicamente de confort y bienestar. Esto no impide, sin embargo, que como arquitectos podamos recurrir a ciertas tensiones espaciales puntuales para construir un relato espacial determinado.
La investigación es clave en vuestro estudio y en esa línea estáis trabajando en el desarrollo de sistemas prefabricados para escuelas públicas. ¿En qué consiste esta línea de trabajo y qué ventajas supone vuestro modelo?
Esta línea de trabajo supone el desarrollo del proyecto conjuntamente con la empresa constructora responsable de su ejecución desde el inicio del mismo. La aproximación a la propuesta desde el sistema constructivo como estrategia aporta una lógica general que beneficia enormemente al proyecto y ejerce de partitura común para constructor y arquitecto desde la cual obtener variaciones que se adapten a las particularidades del programa. Este sistema de trabajo, junto con la industrialización, permite un mayor control del presupuesto y una importante disminución de los plazos de ejecución de la obra.
Nuestra investigación en este campo ha consistido en dotar al edificio final de cierta solidez y durabilidad, huyendo de la ligereza que supone la construcción de volúmenes resultantes de la superposición de envolventes parciales (revestimiento interior, estructura portante, envolvente térmica, envolvente impermeable, acabado exterior, …). Para ello hemos partido de la utilización de paneles estructurales de hormigón armado preconformados en fábrica e ideados para la construcción de muros de contención. Su uso como estructura portante del edificio a la vista, a partir de un módulo de crujía proveniente de la superficie del aula tipo, permite resolver al mismo tiempo muros de contención, aterrazamiento del solar, acabado de fachadas, pilares y sistemas de protección solar para los porches en determinadas orientaciones. Sus modos de agrupación y disposiciones diversas permiten, además, crear ámbitos de distinto carácter y con distintos grados de relación con el entorno.
En este ámbito destaca vuestro trabajo en la Escuela Porche en Sant Feliu de Guíxols. ¿Qué papel ha jugado la construcción industrializada en esta obra?
Un nuevo sistema de concurso público que engloba proyecto y obra en un solo encargo nos propone el reto de investigar procesos de construcción industrializados para rebajar los costes y acortar al máximo los plazos de ejecución.
Un solo elemento prefabricado y estructural de hormigón, dispuesto de maneras diversas, nos permite configurar formas variadas de relación con el lugar y espacios interiores de diferente naturaleza. La membrana así construida gradúa la luz, la temperatura, el tacto y el sonido según las actividades que acogerá, tratando de proporcionar las condiciones de confort deseables para cada ámbito.
Desde la calle hasta el patio el edificio acompaña una serie de transiciones solapadas: de la ciudad a la riera, del tráfico al cobijo, del vacío exterior al vacío domesticado. Llano y cerrado en relación a la vía rodada, el edificio adquiere porosidad y permeabilidad a medida que entra en contacto con los espacios exteriores propios de los patios, pistas de deporte, bosque y arroyo.
“La arquitectura debe de crear las condiciones óptimas para que las cosas puedan pasar y ser capaz de acoger y enriquecer la vida que en ella tenga lugar”
¿Qué papel consideráis que debe jugar la arquitectura en la sociedad?Creemos que la arquitectura debe de crear las condiciones óptimas para que las cosas puedan pasar. Imaginamos cada vez más una arquitectura discreta, sencilla, en contacto con el medio, que incorpore la sabiduría y experiencia de nuestros antepasados, construida con los materiales y técnicas al alcance, agradable, y sobretodo que sea capaz de acoger y enriquecer la vida que en ella tenga lugar.
Con la Casa Collage de Girona habéis obtenido el Premio de Arquitectura de Girona 2010 y una mención especial en los Mies van der Rohe 2011. ¿Cómo os planteásteis este proyecto?
Rehabilitar implica siempre establecer una determinada relación con el pasado, con los pasados que se acumulan en el espacio de la intervención. Y también con el futuro, aquella idea imaginada de lugar hacia el que querríamos tender. Pero implica, sobre todo, una gran capacidad de trabajo con el presente.
Borrar o dibujar: eliminar, limpiar, reparar, reconstruir, sustituir, incorporar, añadir,... Descubrimientos sucesivos requieren continuamente respuestas diversas y complementarias. Se van tejiendo, muchas veces en tiempo real, las relaciones entre los espacios antiguos y los nuevos, entre los antiguos y los nuevos materiales, entre las antiguas y las nuevas geometrías, entre los operarios que un día erigieron los muros y los que ahora los rehacen.
Superposición interminable de tiempos, de deseos, de oficios, de materias, de estrategias, de personas. Y, por encima de todo, la creciente confianza en un sistema proyectual necesariamente abierto (en este caso el collage) capaz de integrar armónicamente en un todo las historias de cada fragmento del proceso.
Todo ello bajo la batuta insustituible de Josep Capdeferro, maestro de obras, que ha guiado el hilo conductor de la obra con una energía y sensibilidad inigualables.
En el ámbito de la rehabilitación también destaca vuestro trabajo en la Casa Porche en Santa Pau. ¿Qué objetivos os marcásteis?
La construcción de un porche en la zona ocupada antiguamente por el ganado de la casa es el origen de la rehabilitación de Can Creuet. La transparencia de este nuevo volumen permite incorporar la directriz norte-sur a la vivienda y ponerla en relación con un entorno privilegiado. Construimos, pues, una gran ventana habitable.
Su ligereza y contundencia geométrica contrastan con la masividad e irregularidad de la casa original.
El material elegido (zinc), ligero y de producción industrial, facilita una rápida ejecución en seco de la obra. Su textura lisa y coloración oscura favorecen la neutralidad de la intervención para dar la máxima relevancia a la exhuberancia y variabilidad de la naturaleza envolvente.
Las diferentes profundidades del porche, que surgen de los diversos usos y orientaciones, así como las múltiples combinaciones que ofrecen los cerramientos y protecciones solares, permiten establecer una relación graduable entre la casa y el medio, entre la vivienda y el paisaje.
Fotografías: José Hevia
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