| entrevistas |
Asier Santas Torres (arquitecto por la ETSAUN, 1997) y Luis Suárez Mansilla (arquitecto por la ETSAUN, 1999) trabajan como arquitectos asociados desde 2004 en Suárez Santas Arquitectos. Obtuvieron en título de Doctor Arquitecto en la ETSAUN en 2003 y 2010 respectivamente. Han sido premiados en más de veinte concursos nacionales e internacionales de arquitectura.
Entre los primeros premios destacan el Parque Empresarial de Arte Sacro de Sevilla, el Auditorio de Soria y el Edificio del Principado de Asturias en Gijón. Han participado en distintas exposiciones como la muestra Jóvenes Arquitectos de España (JAE), Próxima y la XI Bienal de Arquitectura de Venecia. En 2009 fueron galardonados por The European Centre for Architecture con la distinción Europe 40 under 40 y en 2010 incluidos en el Architect’s Directory de la revista Wallpaper, como uno de los treinta estudios jóvenes de arquitectura del mundo más relevantes. En 2011 han recibido el Premio Internacional de Arquitectura Bauwelt a la mejor opera prima por el Parque de Arte Sacro de Sevilla. Compaginan su actividad arquitectónica con la docencia en el Departamento de Proyectos de la ETSAUN.
"Intentamos alcanzar el equilibrio entre forma, función y tecnología mediante la contención"
¿Por qué quisísteis ser arquitectos?
En realidad, somos conscientes de que la decisión de ser arquitectos la tomamos una vez terminada la carrera. Si bien es cierto que descartamos previamente aquellos estudios que no nos seducían o no se adaptan a nuestras capacidades personales, el compromiso con la Arquitectura lo asumimos a posteriori, cuando constatamos la verdadera realidad del oficio y la dedicación que éste exige. Una vez adquirido el compromiso, nos dimos cuenta de que la auténtica carrera comenzaba entonces. Por ello podríamos decir que la decisión de ser arquitecto se toma todos los días, con cada una de las elecciones que hay que afrontar, en una visita de obra, en la propuesta para un concurso, en la explicación de un proyecto a un cliente, en una clase, en la redacción de un texto o en la preparación de un viaje.
¿Qué os influyó más de vuestro paso por la ETSAUN?
Aquellos profesores que tuvieron la virtud de transmitirnos la pasión por la arquitectura a base de conocimiento, trabajo y seria reflexión. En este aspecto, D. Javier Carvajal dejó una impronta imborrable en nuestra formación. Todavía hoy recordamos con nitidez sus apasionadas defensas de la labor del arquitecto, de su importancia social y cultural y de la gran responsabilidad que tenemos como constructores de los lugares que habitamos. Nos enseñaron que somos depositarios del manejo de bienes ajenos y de la configuración de los espacios que la sociedad reclama actualizar constantemente; que construimos en contextos sancionados por la Historia y la cultura, patrimonio colectivo que debemos respetar; que debemos pertenecer a nuestro tiempo con la constante y obligatoria renovación que eso supone. Y que todo ello debe acompañarse de un concepto de belleza tan relativo, sobre todo hoy en día, como delicado y necesario.
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| Edificio de oficinas para la Administración en el Principado de Asturias |
Parque Empresarial de Arte Sacro en Sevilla | Master Plan del ámbito de Garellano en Bilbao |
En vuestros primeros años profesionales participasteis en concursos de arquitectura que os posibilitaron el acceso a los primeros proyectos. ¿Qué beneficios tiene el actual sistema de concursos y en qué debería mejorar?
Teóricamente el concurso de ideas es uno de los mejores sistemas para acceder a encargos y proyectos de calidad. En consecuencia, las administraciones convocantes deben velar por la calidad de los resultados y el mejor de los fallos posibles. Para ello es necesario que remuneren convenientemente los trabajos presentados, organicen jurados profesionales –con arquitectos de reconocido prestigio– y se comprometan a llevar a cabo la propuesta seleccionada. Demasiado a menudo se olvidan del gran sacrificio que supone la dedicación del arquitecto a los concursos y la escasa o nula recompensa que se recibe por ello. Ni económica ni moral.
Nos preocupa la tendencia que se está instalando en las instituciones públicas porque cada vez son menos los concursos de ideas y más los concursos de licitación que convocan. Se está pasando a valorar antes la oferta económica de los participantes que su propuesta arquitectónica, dejando la decisión en manos de mesas de contratación que se limitan a aplicar puntuaciones en las que lo arquitectónico es residual. Lo cual evidentemente es un error porque el trabajo se acaba asignando al arquitecto que menos cobra, al que más rápido lo hace y no al que mejor arquitectura plantea. Por si fuera poco, se está priorizando la valoración ciudadana en la selección de los proyectos. Lo cual se convierte en una estrategia política que desvirtúa todo el proceso, al prevalecer opiniones escasamente formadas y fundamentadas sobre el juicio de profesionales y expertos. Creemos que de no modificarse estas tendencias, asistiremos al fin de la buena salud que ha disfrutado la arquitectura española de las últimas décadas.
Desde 2004 compartís estudio en Bilbao. ¿Qué valoración hacéis de estos primeros años?
Una valoración muy positiva. Entendemos que el trabajo en equipo nos ha otorgado autocrítica y conocimiento. Desde los concursos hasta el primero de nuestros proyectos construidos, el Parque Empresarial de Arte Sacro –fruto de un concurso de 2005–, estos primeros años han constituido un iniciático ejercicio que ha cimentado y articulado nuestra manera de pensar. Hemos materializado numerosas cuestiones aprendidas y reflexionadas que, de alguna manera, han orientado nuestro entendimiento del oficio con convicción y coherencia.
“De no modificarse las tendencias actuales en los concursos, asistiremos al fin de la buena salud de la arquitectura española”
La actividad de vuestro estudio os ha hecho merecedores de diferentes distinciones y premios (Europe40under40, Bauwelt Preis 2011, XI Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia, Wallpaper Architects Directory 2010, etcétera). ¿Qué pretendéis transmitir con vuestra arquitectura? ¿Qué características arquitectónicas comparten cada uno de vuestros proyectos?Sencillez, racionalidad, cortesía contextual, economía material y conceptual, orden, rigor, lógica, emoción… Todos ellos conceptos propios de la arquitectura que son, a su vez, compartidos por la sociedad, la ciudad o la cultura de la que forma parte indisociable. Y es que rechazamos la figura del arquitecto visionario que se autoerige en transformador de patrones sociales o en creador de tendencias. Procuramos no malgastar energías ni medios materiales en propuestas desconectadas de la sociedad, en edificios incomprensibles para sus usuarios o en proyectos cuya artificiosidad impide que avancen más allá del papel. Con esto no negamos que nuestra profesión deba desafiar los preceptos establecidos o renunciar a su vertiente más utópica siempre que esto se plantee desde su condición de servicio y no para la consecución de una impostada originalidad que conduce a la arquitectura a un progresivo distanciamiento de sus valores intrínsecos y tradicionales.
¿Cómo se consigue el equilibrio entre forma, función y tecnología?
Pensando en una arquitectura viable. A pesar de que defender la actualización de la terna vitrubiana –utilitas, firmitas, venustas– pueda parecer hoy en día una postura poco novedosa, a menudo se nos olvida que la arquitectura que ha perdurado a lo largo de la Historia ha sido precisamente aquella que ha asumido esos tres principios. Intentamos alcanzar el difícil equilibrio entre forma, función y tecnología mediante ejercicios de contención encaminados a desechar caminos que favorezcan una actitud formalista, una simplificación funcional o la articulación de artificiosas técnicas constructivas ajenas a los problemas reales de cada proyecto.
“Con nuestra arquitectura queremos transmitir sencillez, racionalidad, cortesía contextual, economía material y conceptual, orden, rigor, lógica, emoción… ”
Compagináis el ejercicio de la profesión con la docencia y la investigación teórica. ¿Qué os aporta la docencia y la teorización de vuestro trabajo?
Ambas actividades completan nuestra labor como arquitectos y nos gusta pensar que tienen una importancia equivalente. Planteamos las clases de proyectos como ejercicios de diálogo intenso, reflexivo y maduro con los estudiantes. Establecemos con ellos un sistema de trabajo que profundiza en el proceso del proyecto, desde la ideación hasta la definición constructiva, pasando por la actualización de los programas y la síntesis de un contexto. Más que recetarios de soluciones arquitectónicas son exposiciones de problemas a los que el alumno debe responder razonadamente. No nos interesa imponer una determinada forma de afrontar el proyecto sino enseñar una actitud disciplinar rigurosa y crítica, como vía consistente para alcanzar una arquitectura profunda y creíble.
¿Qué caracteriza vuestra obra del Parque Empresarial de Arte Sacro en Sevilla?
Se trata de un singular complejo arquitectónico que reúne la producción de artesanía sacra más destacada de la región. Inspirado en el zoco de las ciudades mediterráneas, el proyecto busca recuperar la atmósfera íntima en la que los artesanos han trabajado tradicionalmente. Lo forman nueve edificios cuya agrupación crea un espacio urbano de estrechas calles y en cuyas intersecciones se ubican dos pequeñas plazas. Cada edificio alberga un número variable de talleres proyectados como flexibles continentes para el trabajo artesanal, con grandes alturas, aislados del exterior y generosamente iluminados por lucernarios, patios y una celosía en fachada. El conjunto se completa con una gran marquesina en la zona de llegada y un edificio singular para usos complementarios y expositivos. Se trata, en definitiva, de una arquitectura eficaz que maneja con economía y precisión los recursos del lenguaje y que confía su ornamentación urbana a la sombra de los naranjos y al aroma del azahar.
¿Qué objetivos os marcasteis con los proyectos de Garellano y el edificio de oficinas para el Principado de Asturias en Gijón?
Ambas propuestas se plantean desde la inserción de un nuevo orden en una trama urbana consolidada. Aprovechan la oportunidad de la intervención para mejorar la ciudad con espacios públicos naturales, aliviarla de la densidad edificatoria y conformar usos residenciales o laborales de calidad arquitectónica. El empleo de un orden geométrico o material, en uno u otro caso, nos sirve para configurar las envolventes de estos vacíos de un modo regular y pautado, descontaminados de extravagancias formales y dotados de la escala y serenidad que la ciudad y sus habitantes demandan.
Fotografías Luís Asín
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