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PROYECTO: Pasarela en el Parque de Arganzuela ARQUITECTO: Dominique Perrault CIUDAD: Madrid TIPOLOGÍA: Espacio público |
El poder de transformación de la malla metálica
La malla metálica, material por el que Dominique Perrault tiene una especial predilección, transforma y hasta transfigura la nueva pasarela madrileña según el momento del día.
Dos años después de la apertura del Centro Olímpico de Tenis «Caja Mágica», se ha inaugurado el Puente monumental de la Arganzuela. Se trata de un encargo de la ciudad de Madrid fruto de la mención especial que obtuvo Dominique Perrault por sus propuestas en el concurso internacional de urbanismo en 2005. En el año 2003 el Ayuntamiento de Madrid comienza el gran proyecto de reordenación de las márgenes del río Manzanares: Madrid Río.
La primera etapa consistió en hacer desaparecer la M-30 de la superficie, enterrándola a 25 metros de profundidad bajo las márgenes del río. En 2005, la desaparición de la autopista permitió la convocatoria de un concurso internacional de urbanismo para la reordenación del cauce del Manzanares a su paso por Madrid que ganó el grupo de arquitectos M-RIO.
En el corazón de esta vasta operación surge un nuevo territorio para el disfrute de los madrileños: el parque de la Arganzuela. Este parque de 23 hectáreas está destinado a convertirse en un referente urbano. En paralelo a esta realización, el Ayuntamiento de Madrid encarga a Dominique Perrault la construcción de una pasarela, que sortee el río Manzanares, uniendo ambas orillas. Dominique Perrault realiza un icono arquitectónico y técnico de gran originalidad dentro de este ambicioso proyecto.
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| Hito urbano para Madrid |
Estructura autoportante en acera con dos helicoides que se cruzan en diagonal |
Espiral dinámica |
La pasarela de la Arganzuela, de más de 250 metros de longitud, se sitúa entre el histórico puente de Toledo y el puente de Praga. Este último conduce a través del paseo de Sta. María de la Cabeza al centro cultural de la capital. Peatonal y dotada de carril bici, la pasarela está conformada por dos grandes conos metálicos y permite no sólo cruzar el Parque de la Arganzuela, sino que se convierte además en una de sus entradas principales. El parque, con una intencionada orografía irregular contribuye a ocultar algunos de los equipamientos técnicos necesarios para el servicio de la autopista subterránea. Con un guiño a esta topografía irregular, los dos conos casi se tocan sobre la cima de una colina, y quedan desalineados para crear un vacío que se convierte en una nueva entrada al parque.
El primer cono – en el Sur - comienza en la Avenida del Manzanares, sortea el río y luego se posa sobre la cima de la colina. Desalineado con el primero, el segundo cono – al Norte – sobrevuela el otro lado del parque hasta llegar al Paseo de Yeserías. Con esta disposición se crea un mirador sobre el parque y la ciudad circundantes, así como un punto de vista excepcional sobre el Puente de Toledo. La pasarela impresiona de entrada por sus dimensiones. Los conos Norte y Sur tienen 128 y 150 metros de longitud respectivamente y su diámetro varía de entre 5 y 12 metros de un extremo al otro. Cada cono reposa sobre dos pilas situadas en los extremos, haciendo que la pasarela parezca realmente suspendida en el aire.

La estructura principal es autoportante y está realizada en acero. Consiste en dos helicoides que se cruzan en diagonal. Una banda plateada de malla metálica se entrelaza con la estructura principal y protege a los paseantes del sol y de la intemperie. Como si estuviese «cosida» en espiral, esta banda logra crear una línea dinámica y pautada dentro del parque de la Arganzuela. La malla metálica, material por el que el arquitecto tiene una especial predilección, transforma y hasta transfigura la pasarela según el momento del día. Puede parecer filtrante, reflectante u opaca. Lo que por la mañana es un paseo con sombra, se convierte en un objeto luminiscente por la noche, a modo de gigantesca linterna. La malla metálica tiene un tal poder de transformación que es capaz de metamorfosear este objeto inerte en un ser vivo cambiante, del que es imposible captar todas sus posibilidades visuales en una sola mirada.
Esta pasarela, al estar situada en un punto estratégico de la ciudad contribuye a mejorar las relaciones urbanas entre los barrios de la almendra central y del Sur de Madrid. Aprovechando los singulares condicionantes del terreno, Dominique Perrault crea un nuevo lugar de reunión, de ocio y de contemplación de la ciudad. La pasarela de Arganzuela nace con el firme propósito de convertirse en un acontecimiento arquitectónico y en un hito urbano para Madrid.
Fotografías: Ayto. de Madrid / Gaelle-Lauriot-Prevost
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2012