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Entrevista con Gonzalo Pardo
El arquitecto Gonzalo Pardo (1980, Madrid) antes de licenciarse ya contaba en su haber con un premio ganado en un concurso internacional de arquitectura: la remodelación de la plaza de Azca en Madrid. Como estudiante-colaborador ha trabajado en los estudios de Amman-Cánovas-Maruri y de Luis Rojo / Begoña Fernández-Shaw. Con menos de 30 años acumula premios y concursos ganados, destacando siempre por su capacidad de observación.
“Siempre he pensado que uno parte de algo ya aprendido y llega a algo que está por aprender”
¿Qué es lo que hizo que quisieras hacer arquitectura?
Cuando comencé a estudiar arquitectura, llevaba 11 años estudiando flauta, y en un principio me planteé estudiar la carrera como algo alternativo a la música “por si acaso”, pero la verdad es que cada vez me fue enganchando más y más…hasta que hubo un punto de no retorno, y fue entonces cuando la música pasó a un segundo plano. A pesar de que tanto la arquitectura como la música tienen una componente creativa importante, lo que me llevó a decantarme por la arquitectura, fue, claramente, la componente social que ésta posee y de la que la música carece.
¿Ha habido algún profesor que te haya dejado huella?
En mi generación no han existido “grandes maestros”, como pueden ser De la Sota, Oíza, Moneo o Navarro Baldeweg, pero sí un gran abanico de posibilidades docentes; uno tenía mucho donde elegir, muchos grandes profesionales con ideas distintas sobre lo que es arquitectura. Esto permite al alumno tener una visión bastante amplia y diversa de lo que puede ser la arquitectura, y esto siempre está muy bien. Como grandes profesores de la escuela de Madrid que me han influido en gran medida, destacaría a Atxu Amann, Luis Rojo, Federico Soriano, Andrés Cánovas, Emilio Tuñón, Luis M. Mansilla o Nicolás Maruri.
Con menos de 30 años, y ya atesoras varios premios en tu haber y concursos ganados. ¿Cómo valoras estos inicios tan precoces?
Para mí los concursos, tanto en la carrera como en la vida profesional, forman parte de un sistema de pensamiento y aprendizaje que es acumulativo. Estos inicios tan precoces tienen que ver por un lado con las inmensas ganas de hacer arquitectura y por otro de desarrollar temas, ideas, conceptos, programas, mecanismos, y herramientas que en la Escuela no se veían, en parte por la falta de tiempo. Siempre me tomé los concursos como parte de la formación académica.
“El valor de lo social es lo que predomina, es importante que las obsesiones privadas coincidan con las necesidades públicas”
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| Vista aérea de la Plaza de Azca en Madrid |
planta aérea |
Sección transversal |
¿Qué es lo que más te influye a la hora de concebir un proyecto ?
Me interesa mucho la mirada…la mirada distraídamente atenta. No creo en el papel en blanco, siempre he pensado que uno parte de algo ya aprendido, y llega a algo que está por aprender. Lo que más me influye a la hora de concebir un proyecto es el mundo que nos rodea; creo que todo lo que esté al alcance de la mirada es objeto de proyecto.
¿Qué persigue tu arquitectura?
Lo que más me importa es no aburrirme y no aburrir. Seguir sorprendiéndome con las cosas, y no dar nada por aprendido o visto. El valor de lo social es lo que predomina, es importante que las obsesiones privadas coincidan con las necesidades públicas. Creo que lejos de todo, nuestra labor en la sociedad es básicamente social: como arquitectos, tratamos de mejorar la vida de las personas.
¿Qué supuso para ti ganar el premio internacional para remodelar la manzana de Azca en Madrid sin haber entregado el proyecto final de carrera?
El Fin de Carrera en las Escuelas se presenta como un lastre para el alumno. Yo hice de esta aparente desventaja una oportunidad al presentarme al concurso de la remodelación de la manzana de Azca. Me interesó desde el principio por ser una ciudad dentro de una ciudad. Ganar Azca supuso dar el salto de la vida estudiantil a la profesional de una manera fugaz, con todas las consecuencias que esto trajo. La propuesta apuesta por mejorar las conexiones con la ciudad, así como dentro del ámbito, el sistema de espacios públicos, y la introducción de nuevos y atractivos usos que permitan la ocupación del interior de la manzana de una manera continuada, estableciendo un nuevo orden, a través de la creación de un paisaje artificial (plano superior de uso publico continuo) y un gran programa (plano inferior) que acogerá nuevos usos que revitalizarán no sólo Azca sino el área que le rodea.
“Ganar el concurso de Azca supuso dar el salto de la vida estudiantil a la profesional de una manera fugaz”
Desde el interior ordenas el exterior gracias a la manta verde. ¿Cómo funcionará la plaza?
Se propone revelar relaciones hasta ahora ignoradas. Azca es una ciudad incompleta, fragmentada, inconexa; incomprensible desde el punto de vista del ciudadano. La posición/organización de cada una de las piezas en la manzana está determinada por algo que no se ve, esto es el sistema de túneles de tráfico rodado. El proyecto busca poner en valor las edificaciones existentes mostrando la estructura invisible que organiza todo. A esta nueva estructura la llamamos Alfombra. La alfombra define condiciones de conexiones, vegetación y edificación , estableciendo dos niveles, dos grandes entidades que darán una nueva identidad a Azca.
El ‘Paisaje Artificial’ plantea la integración de la naturaleza en la ciudad, como un hueco en el tejido urbano y dotar a la manzana de Azca de un espacio público transitado del que actualmente carece. Potenciando la idea de conexión y accesibilidad. El ‘Paisaje Artificial’, un continuo espacial, se caracteriza por ser un "colchón de ideas", un "mecanismo activo", un sistema abierto, un lugar de recreo, una manera de colonizar el espacio, en realidad, muchas, tantas como formas de socialización existan, tantas como usos y actividades existan, simultanear distintas actividades (actividades al aire libre, leer bajo un árbol, pasear entre pinos, jugar al escondite..).
Gracias a un papel arrugado eres capaz de proyectar un palacio para la princesa Leonor. ¿Prefieres crear que formalizar?
No es que prefiera formalizar a crear, pero sí es verdad, que me han interesando más los procesos que los resultados; entendiendo un proceso como un trabajo incombustible y desmesurado. Los procesos no son lineales y a veces no tienen una coherencia parcial, pero sí general. Me interesan mucho los distintos campos de trabajo que los procesos permiten, así como las herramientas para obtener distintos resultados, desde la fotografía, el dibujo o las maquetas. Los procesos tienen un recorrido por el proyecto no lineal: se entra y se sale de él constantemente.
Has conseguido sacar provecho de tus estudios de flauta travesera para inspirarte en el funcionamiento y sonido de este instrumento para dibujar un edificio...
A partir de la flauta, un objeto aparentemente hiper-formal, y mediante la observación quería demostrar que la arquitectura se encuentra en los sitios más insospechados. Hice distintos despieces de la flauta para llegar a un conocimiento más profundo del objeto: despiece de cada una de las partes de la misma, un despiece numérico y un despiece sonoro, en el que dibujaba un sonido, algo que es intrínseco a la flauta. Lo mejor de todo esto es que son documentos sobre los que se puede seguir trabajando.
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2012