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Felipe Peña
El arquitecto Felipe Peña Pereda (Madrid, 1944) lleva más de 37 años dedicándose a la arquitectura profesional, actividad en la que ha conseguido varios premios y distinciones. Su labor docente en la ETSArquitectura de la Coruña se inició en 1976.
“La arquitectura tiene que responder y dar satisfacción a una necesidad de habitar”
¿Por qué decidió ser arquitecto?
Una cierta afición al dibujo y un pariente arquitecto que me llevó a ver algunos edificios y a comer en algún buen restaurante en cortos viajes familiares: Vitoria, San Sebastián, Burgos, la periferia de Madrid, etc. Luego es el largo camino en el que descubres la responsabilidad y el privilegio de decidir sobre los espacios de todos. Los criterios a aplicar y las técnicas disponibles se maduran y van aprendiendo en un taller de trabajo que dura toda la vida.
¿Qué se mantiene constante en su forma de realizar arquitectura?
La búsqueda de un objeto para un lugar, pero tiene que responder y dar satisfacción a una necesidad de habitar, de cobijar, que si no esta claramente definida esta necesidad, corresponde al diseñador investigar para que la formulación sea la correcta, si no hay una buena pregunta no es fácil que exista una gran respuesta; el arquitecto mira primero como es la necesidad y busca en los pasos iniciales reformularla en una búsqueda sobre las posibilidades de provocar –o mejor convocar- un espacio habitable. Hay que reflexionar sobre los programas antes de empezar a trabajar. Luego reconocer que una nueva forma nunca esta terminada y que nunca están todos los datos presentes y por ello aceptar un papel para las intuiciones cuando el escenario es ya lo suficientemente complejo.
¿Qué valores ha intentado transmitir a sus alumnos en la ETSA de A Coruña?
Que confíen en el tiempo de elaboración del proyecto; las cosas se consiguen con trabajo y tiempo en el interior de un proceso en el que se integran muchos datos aparentemente contradictorios y siempre –en medio- modelos de lo que se propone: maquetas, dibujos, etc.; pequeñas realidades “físicas” que representan la nueva forma que está pensándose en medio del mundo que la rodea. Con las partes no se hace la arquitectura, el arquitecto obra con una totalidad, es esa totalidad sobre la que se centra la reflexión.
“En arquitectura, la reflexión sobre la ciudad es indispensable, el objetivo de todos es la forma de la ciudad”
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| Maqueta de La Marina (A Coruña) |
Sección del Vicerrectorado de Lugo y los yacimientos arqueológicos |
Planta |
¿Cuál es la responsabilidad social del arquitecto en este momento?
El arquitecto introduce un nuevo objeto en el espacio y también lo introduce en el tiempo, no siempre es una forma “esperada” a veces sorprende, es incomoda. Por eso tiene que haber rigor en su elaboración, medida, calculo, construcción, etc. y, además, convicción, seducción. Puede ser un gesto pequeño, casi imperceptible, esa es la primera responsabilidad: saber como debe ser, que alcance debe de tener nuestra intervención; hoy la ciudad está llena de estridencias y de incontinencias de los arquitectos.
¿Qué papel juega la planificación urbana en un proyecto?
La reflexión sobre la ciudad es indispensable, no se hace la arquitectura sobre lo particular, la demanda individual es un pretexto inicial; el objetivo de todos es la forma de la ciudad. Los planeamientos son documentos de partida indispensables, pactos territoriales que enmarcan la actuación del arquitecto, son acuerdos políticos y sociales previos, toda gran ciudad tiene un documento urbanístico ambicioso, y que también debe ser ágil, dinámico y ser seguido y vigilado colectivamente.
“Diseñar en la ciudad se ha convertido hoy en día en la tarea y la responsabilidad de eliminar todo lo superfluo”
En esta línea, ¿en qué consiste tu propuesta para la regeneración y recuperación urbanística de La Marina en A Coruña?
Es una propuesta que reconoce y recupera la fuerza expresiva de las explanadas portuarias para evocar los movimientos cívicos y los significados de lo publico a lo largo de la historia reciente de La Coruña y a través de ello organizar un alojamiento eficaz de sus expresiones actuales. Diseñar en la ciudad se ha convertido en la tarea y la responsabilidad de eliminar lo superfluo. Las calles se han ido llenando, no de los polvos y los lodos de los procesos naturales, sino con estratos de “basura diseñada” (anuncios, kioscos, farolas, estatuas, papeleras, tiestos, etc.). La Marina es una gran oportunidad para la ciudad de La Coruña, su estado es muy semejante al que tenían los muelles de carga en 1920; es la época dorada del puerto cuando era la puerta de la ciudad y los signos arquitectónicos acompañaban a las funciones portuarias. Las galerías y las casas de Paredes conformaban una sólida y decidida fachada delante de los barcos amarrados. Como en Lisboa o en Trieste. Es un sueño del siglo XVIII que se ha difuminado y perdido en un cúmulo de almacenes y centros comerciales que desvirtúan el frente de mar y lo alejan de la ciudad. En nuestra propuesta una parte de la circulación se entierra y se añade una pequeña estación para el transporte publico, una playa artificial y un simbólico club náutico de carácter popular que vuela sobre el mar; una pantalla de vidrio y luz señala la posición de muelle de trasatlánticos como puerta “administrativa” de la ciudad desde el mar. Hay pocos objetos y un gran espacio publico.
Una obra en clara sintonía con el patrimonio histórico es el Vicerrectorado de la USC en Lugo. ¿En qué ha consistido?
Toda la operación toma nuevo impulso con los resultados de las primeras excavaciones arqueológicas, nuestros dibujos a partir de este momento fuerzan las situaciones hacia adelante, proponemos a la Universidad y a Patrimonio de la Xunta de Galicia extender la excavación hasta la muralla, nuestras imágenes convencen, nuestro argumento es también económico, ya que esta operación evitaba hacer un costoso muro pantalla de micropilotes para contener las tierras de la calle que separa el edificio de la muralla. El resultado de esta nueva excavación es espectacular: aparece un templo de Mitra del Siglo III, incluida su ara fundacional, y se descubre como la muralla se asentaba sobre los restos bien conservados de una villa abandonada del Siglo I. El universo romano de Lugo aparecía completo en los diferentes substratos de aquel subsuelo. La envolvente edificada se dispone de modo que todos estos hallazgos están presentes en las zonas de acceso al edificio cultural y representativo de la Universidad y al mismo tiempo facilite el acceso, la explicación y la presentación al publico de los mismos. Nuestro edificio tiene además que cumplir su función de pieza arquitectónica integrada en el casco histórico protegido de la ciudad. Seiscientos metros cuadrados de restos arqueológicos rigurosamente reconstruidos estáran disponibles bajo estos edificios de la Universidad.
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2012