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PROYECTO: Sede de la CMT en el 22@ ARQUITECTO: Batlle i Roig Arquitectes CIUDAD: Barcelona TIPOLOGÍA: Oficinas |
Innovadora relación entre interior y exterior en el 22@
El proyecto de Batlle i Roig Arquitectes gracias a la libertad formal obtienen una forma singular, facetando las caras del edificio y moldeándolo como una pieza única y reconocible en su entorno.
Al igual que el edificio INTERFACE, también proyectado por el estudio Batlle i Roig Arquitectes, el edificio para la CMT se sitúa en el distrito 22@ de Barcelona. En esta ocasión el edificio forma parte de un conjunto denominado 22@ Business Park, que impulsa Grup Castellví y que abarca un amplio complejo de negocios de más de 41.000 m2 destinados a oficinas y hoteles. Integrada en este sector se encuentra una de las naves de la antigua fábrica textil de Can Tiana, construida en 1906 según proyecto de G. Guiteras y catalogada por el Pla Especial de Protecció del Patrimoni Industrial del Poble Nou.
El edificio para la CMT se asienta en un solar estrecho y largo que presenta fachada principal a la calle Bolivia, quedando limitado lateralmente por dos pasajes. El solar alberga en su parte central una de las naves de Can Tiana y el proyecto se plantea como objetivo, recuperarla e incorporarla al programa funcional de la CMT. El volumen principal consta de tres plantas subterráneas para aparcamiento y once plantas por encima de la rasante de la calle, destinadas a oficinas y servicios.
La planta baja, destinada principalmente al acceso, conecta con la nave histórica en la que, conservando su estructura original, se sitúan un auditorio con capacidad para 330 personas, una sala de reuniones de gran capacidad y algunos servicios para los empleados de la CMT. La cubierta de la nave se adecúa para su uso y se conecta con la planta primera.
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| Visión del conjunto | Espacios intermedios, regulación térmica y social |
El volumen principal se organiza a partir de un núcleo de accesos y servicios central y ordena a su alrededor los espacios de trabajo haciendo uso de la libertad espacial que le otorga su condición de edificio abierto hacia sus cuatro costados. Eso permite explorar una formalización volumétrica que signifique al edificio, de manera singular respecto a su entorno, enfatizando su asimetría respecto a su eje longitudinal y potenciando su altura respecto al eje de la calle.
Esta libertad formal permite obtener una forma singular, facetando las caras del edificio y moldeándolo como una pieza que busca ser única y reconocible y que encuentra en la innovadora relación entre exterior e interior una de sus razones de ser. La variación y superposición de espacios exteriores y espacios de trabajo, permiten orientar el volumen hacia la nave histórica y relacionarse con ella de una manera sutil y utilitaria.
La presencia lejana del mar y la orientación hacia el Sur determinan la posición correcta de las terrazas. La voluntad de trabajar unitariamente el aspecto exterior del edificio llevó a proteger su fachada con un sistema de lamas horizontales que recorren y pautan la totalidad del volumen, ligándolo incluso con la nave histórica, al prolongar las lamas por encima del volumen existente.
El edificio de la CMT tiene un excelente comportamiento bioclimático, dado que la combinación de las soluciones energéticas empleadas en el diseño específico de su fachada lo hace acreedor de la alta calificación energética (B+), según la certificación de eficiencia energética vigente
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2012