01IMB Arquitectos se crea en Bilbao en 1983 por los arquitectos Gloria Iriarte Eduardo Múgca y Agustín de la Brena. 

A lo largo de estos 30 años de profesión el despacho ha trabajado fundamentalmente en proyectos de carácter público y dotacional, en los que se identifica la voluntad de contemplar el objeto arquitectónico como una parte más de la estructura urbana y del paisaje natural o artificial del que forman parte. 

 

El lugar, el entorno y el programa nos han ofrecido siempre los argumentos fundamentales del proyecto, con una mirada hacia la ciudad, más allá del objeto arquitectónico”

 
¿Qué os llevó a querer ser arquitectos?
Gloria: 
Siempre había pensado que fue una decisión casual, por acotación y descarte de todo lo que no me hubiera gustado ser. Sin embargo, mis horas de infancia sentada junto a mi padre, en su mesa de dibujo, algún poso dejaron. Con la perspectiva que tengo ahora, creo que hubo una gran dosis de intuición. 

Agustín: No fue una vocación temprana, sino un acercamiento progresivo. Sin tradición familiar que me empujase en esa dirección, mi afición al dibujo y a la pintura, a la fotografía, a la experimentación, el teatro, películas como “El manantial” de King Vidor que me deslumbraron y una conciencia social que creció en uno de los dignísimos barrios de casas baratas que se desarrolló en Bilbao tras la guerra civil, me condujeron hacia la arquitectura. 
Al final de la carrera tuve la inmensa suerte de encontrarme con quienes comparto desde entonces despacho, aprendiendo de ellos que nunca nada es suficiente.
Eduardo: En mi caso fue una especie de vocación temprana, de pura atracción, sin demasiado fundamento, salvo la afición por el dibujo y el manejo de todo lo que fuera construir espacio con piezas de mecanos, maquetas y materiales. A pesar de no formar parte de mi entorno, el oficio del arquitecto, con sus instrumentos de medida, sus plomadas, y sus lápices me atrajeron de tal forma a la temprana edad de los doce años que ya nunca tuve que pensar sino reafirmar lo que quería hacer.

El despacho se crea en 1983. ¿Cómo se unieron vuestros caminos?
Gloria y Eduardo venían de la Escuela de Madrid. Mientras Eduardo se licenciaba, Gloria se trasladaba a San Sebastián para apoyar el nacimiento de la Escuela de Arquitectura de “Donosti”, alumbrada por Peña Gantxegi y Oriol Bohigas como una sucursal de la Escuela de Barcelona. Allí coincidió con Agustín forjando una amistad que les llevó a colaborar con Eduardo en sus primeros trabajos profesionales. Al terminar los estudios, se licenciaron en la promoción de Arquitectos de la Escuela de Donosti, y constituyeron con Eduardo, hace 30 años, IMB Arquitectos.

      

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Nueva sede

oficinas Naturgás

en Bilbao

Biblioteca Foral de

Bizkaia en Bilbao

Iglesia de la Miribilla en Bilbao

¿Cómo ha evolucionado IMB Arquitectos en estas décadas de actividad?
IMB comenzó su andadura, tras tres años de rodaje con los trabajos de Eduardo. En los primeros tiempo trabajan los tres, en los mismos proyectos, codo con codo, día tras día, siete días a la semana, con pocas tensiones y mucha colaboración. De esa manera fuimos definiendo un equipo ambicioso en el desarrollo profesional, y en el aprendizaje de los sistemas constructivos que permitiesen crear con libertad.

Tras años de formación en el desarrollo de trabajos duros y variados, tuvimos la suerte de poder enfrentarnos a la construcción de algún edificio de nueva planta. Fueron años de experimentación y colaboración con otros compañeros en los que fuimos perdiendo una cierta rigidez formal, quizás por el deseo de utilizar técnicas constructivas novedosas, con recursos imaginativos. El imprescindible crecimiento de medios humanos del estudio, ha ido dando paso a un enriquecimiento progresivo y a la libertad proyectual que da la experiencia profesional. El conocimiento técnico adquirido y la colaboración con otros profesionales de distintas disciplinas han contribuido eficazmente en los trabajos últimos. El crecimiento, y la apuesta decidida a trabajar con el sector público, con el esfuerzo enorme que supone conseguir encargos en concursos públicos, nos ha permitido realizar proyectos en los que nos hemos podido expresar libremente convirtiendo las dificultades del lugar, el entorno o el programa, en virtudes del proyecto.

Una constante en vuestro trabajo es el carácter dotacional/público de vuestros trabajos. ¿Qué queréis ofrecer a la sociedad con vuestras intervenciones?
Los trabajos más significativos, entre los que destacaríamos como ilustrativo el proyecto de la Biblioteca Foral, nos han ofrecido la oportunidad de consolidar pequeños ámbitos de una ciudad ya construida como es Bilbao. Este proyecto es el ejemplo más gráfico de la idea que expresa esa voluntad de contribuir a la cualificación del espacio público, para tratar de establecer un vínculo, un diálogo, una magia urbana entre edificio y ciudad que se valida cuando se comprueba el interés que la gente demuestra por el nuevo entorno, por como lo usa y por como trata de leer e interpretar el nuevo edificio que aparece ante sus ojos. Todo se hace más participativo y eso hace un poco más feliz a las personas que experimentan ese entorno y que se detienen a vivirlo porque algo les invita o alguna emoción les provoca. Lo mismo ocurre con el edificio y su interior. Eso es lo que, básicamente, queremos ofrecer a la sociedad y a los usuarios.

“Se le pregunta al lugar qué quiere, qué necesita, qué le vendría mejor y a la vez se analiza si hay que defenderse en algo de él.”

¿Qué características arquitectónicas comunes podemos encontrar en vuestros diferentes proyectos?
Siguiendo con las reflexiones realizadas en puntos anteriores, el reconocimiento de la importancia del lugar, el respeto al planeta mediante aplicación de estrategias medioambientales activas y pasivas, la innovación, la inventiva, las ganas de emocionar, la absoluta conciencia de la responsabilidad que tenemos los arquitectos con la conformación de la ciudad y con el entorno próximo al objeto y que dejamos para varias generaciones futuras.

Un gran número de vuestros últimos proyectos –desde las nuevas oficinas municipales, a la iglesia de la Miribilla, la biblioteca foral, la estación de Amézola o diferentes proyectos residenciales entre muchos otros- han tenido lugar en Bilbao contribuyendo así al espectacular cambio que se ha producido en el municipio. ¿Cuáles son las claves para intervenir en una ciudad como Bilbao y hacia dónde consideráis que se dirige su futura transformación?
El ensanche Bilbaíno en su conjunto, es un buen ejemplo de ciudad trazada, con notables piezas en su interior y numerosos edificios de un alto valor arquitectónico. En los últimos años ha visto cómo en los nuevos desarrollos urbanísticos proliferaban piezas ensimismadas, realizadas con mayor o menor fortuna. Como muchas otras ciudades, Bilbao tiene una deuda pendiente con algunos de sus barrios periféricos en cuanto a su conectividad con el centro de la ciudad y la cualificación de sus espacios públicos. Lamentablemente no hemos aprendido la lección estando a punto de inaugurar una nueva barrera, enorme, que impide definitivamente la relación entre la vega baja de la ría y el ensanche.
En cuanto a nuevas actuaciones, Zorrozaurre tiene la envergadura suficiente para realizar un nuevo ensanche modélico. La crisis actual nos va a permitir repensar esa parte de ciudad, para adaptarse a una nueva situación social, hasta ahora desconocida. La base del diseño urbano y edificatorio ha de ser la nueva estructura social. Muchos viejos de edad avanzada, muchos jóvenes sin recursos, deberán tener cabida y organizar una nueva relación social.
La ciudad debe retomar parte de su espíritu industrial (otro tipo industria) y productiva, dentro de la ciudad. Es la hora del pensamiento, de la reflexión de los líderes sociales y culturales para definir un nuevo tiempo, A ellos deben dejar paso los políticos. Desgraciadamente, los acontecimiento de máxima actualidad (nuevos accesos, demolición de Sabino Arana, etc.) no van en esa dirección.

“En nuestros proyectos buscamos el reconocimiento de la importancia del lugar, el respeto al planeta mediante aplicación de estrategias medioambientales activas y pasivas, la innovación, la inventiva, las ganas de emocionar, la absoluta conciencia de la responsabilidad que tenemos los arquitectos con la conformación de la ciudad y con el entorno próximo al objeto y que dejamos para varias generaciones futuras.”

En el despacho habéis ganado un concurso para el frente marítimo de Santiago de Cuba y habéis participado en un concurso en la República Dominicana. ¿Os planteáis en una situación como la actual retomar estas iniciativas y dar un salto internacional en vuestra actividad?
Santiago de Cuba y República Dominicana fueron dos experiencias muy interesantes a nivel profesional. Ambos eran proyectos muy ambiciosos, no sólo por la escala de trabajo sino por los objetivos. Se trabajaba a escala de proyecto urbano y a escala de planificación de estructuras urbanas de ciudad completa, interactuando entre ambos niveles. Cuba fue un concurso con un buen resultado. República Dominicana fue un trabajo en colaboración con 27 equipos internacionales con una gran dinámica de intercambio de experiencias. De aquello conservamos no solo buenos recuerdos sino también buenas relaciones humanas y profesionales que en muchas ocasiones nos han servido para enriquecer algún viaje por Latinoamérica. En relación a la pregunta, sí, en primera instancia por una necesidad profesional y, en segundo lugar, por un deseo de abordar nuevas dimensiones y enfoques en posibles trabajos, con un deseo implícito de colaboración con otros profesionales locales de esos lugares. Estamos en el intento abordando dos frentes. Por un lado prospeccionando nuevos mercados y por otro participando en concursos de ideas en otros países. Con todo, la internacionalización no es una cosa fácil. Requiere mucho esfuerzo y mucha inversión  de dedicación y recursos. Sin embargo es necesario y también muy estimulante.

Habéis finalizado recientemente la nueva sede de oficinas de Naturgas en Bilbao. ¿Cómo habéis realizado esta rehabilitación y puesta en valor de un edificio existente a la vez que habéis introducido criterios de construcción bioclimática?
Una condición fundamental en este proyecto es que trabajamos en un edificio catalogado y protegido en el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao. El primer análisis fue valorar los elementos de auténtico valor patrimonial. El interior se encontraba significativamente alterado respecto a la configuración inicial y, además resultaba muy disfuncional para los requerimientos actuales, no solo de normativas, alturas útiles etc. sino para un enfoque medioambiental adecuado. Realmente, solo las fachadas racionalistas, como parte de la memoria histórica de la ciudad, merecían ser conservadas. Decidimos, por tanto, construir un edificio totalmente nuevo dentro de la caja histórica. Conservar la fachada antigua nos ofreció un importante recurso para el diseño bioclimático al permitirnos configurar una doble fachada con una cámara que, a modo de “colchón” térmico, interactúa con otro espacio bioclimático en el interior, configurado por un un patio interior de luces, acristalado, elemento básico en la cualificación del espacio arquitectónico. La interacción resulta de gran utilidad para el comportamiento higrotérmico del edificio desde un punto de vista casi pasivo, y decimos casi porque el conjunto es un artefacto que se transforma de forma automática, mediante mecanismos de ventilación y de control de sombras, para adaptarse a las condiciones microclimáticas exteriores y se hace capaz de aprovechar ganacias solares o protegerse de ellas. Pero lo importante de este proyecto es que se resuelve desde una perspectiva integradora de los valores arquitectónicos y las cualidades que aportan mejora mediombiental, traducida en confort de usuario, reducción del impacto ambiental, de las emisiones de CO2 y de la huella carbono  durante  todo el ciclo de vida útil de la construcción. Esta metodología de Ecodiseño ha implicado multitud de cuestiones, desde la concepción del sistema estructural como un entramado “colgado” de las vigas de la cubierta, pasando por el sistema constructivo, hasta los sistemas de instalaciones minimizados en su potencia y dimensiones por el aprovechamiento de recursos locales, en particular la geotermia. Uno de los objetivos funcionales fundamentales era alcanzar espacios de trabajo diáfanos, modulados, versátiles y compatibles, plenamente, con el objetivo principal, la arquitectura expresada en cualidad espacial, luz natural, formas y texturas de materiales.

 

05¿En qué otros proyectos estáis trabajando actualmente?
Actualmente estamos trabajando en un proyecto importante de cualificación medioambiental y paisajística de un extenso ámbito industrial y en una serie de proyectos menores, entre los que destaca la creación de la imagen corporativa y los locales de negocio de una empresa en expansión. Parece que el momento de los grandes edificios ha pasado.
 
¿Hacia dónde consideráis que se dirige hoy en día la arquitectura?
El concepto de moda es sostenibilidad  en la planificación y en la construcción y es una necesidad fundamental y muy compleja. Hay arquitecturas que han sido sostenibles siempre porque sostenibilidad es sinónimo de muchos otros conceptos como la racionalidad, la construcción duradera y un largo etc. 

Los ritmos de producción, dominados en exceso por aspectos puramente económicos parece que deben ser más naturales, ponderados y rigurosos, sobre todo en las fases de planificación y concepción. 
Contaminación, residuos, coste energético y crisis de recursos son conceptos clave. La rehabilitación energética es una asignatura  pendiente y un campo en el que hay mucho por hacer. 
Por otro lado hace falta imaginación para algunos campos mal atendidos. A modo de ejemplo puntual, en el campo de la arquitectura residencial y en una sociedad envejecida como la nuestra, ¿se está trabajando lo suficiente sobre las condiciones de vida de las personas mayores y sobre el medio físico y el modelo social en el que nos tocará vivir?