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Marc Casany comienza su carrera profesional como arquitecto en 1998 incorporándose el despacho de Luis -Xavier Comerón i Graupera . Dentro de su periodo docente , Marc es premiado con varios concursos internacionales y una vez finalizado parte de sus estudios , se incorpora al despacho ACXT/IDOM, siendo uno de los máximos responsables de los proyectos arquitectónicos de Barcelona.

En 2011 , Marc empieza una nueva carrera profesional fundando su propio estudio – CAAS arquitectes. Entre su obra cabe destacar la rehabilitación y reforma de las nuevas oficinas del CTTI de la Generalidat de Catalunya (finalista del ” Leading European Architects Forum Awards 2011″), la rehabilitación de un edificio para CRAE (finalista de los “Premios Cataluña Construcción 2009 “), la Piscina Cubierta Municipal de Sant Joan de Vilatorrada (“Premio Colegio de Arquitectos 2008” como joven arquitecto revelación y seleccionado  en VII Bienal Internacional de Arquitectura de Sao Paulo IAB), y la reforma y ampliación del CEIP “los Tilos ” de Artesa de Lleida.Entre sus últimos proyectos se encuentra la rehabilitación integral del Castillo de Vila- Seca, las nuevas oficinas de Repsol Petróleo en Tarragona , y el nuevo Centro de Formación Profesional en el sector de automoción en Martorell.

 

“La ‘incertidumbre’ no es posible en nuestra manera de ver las cosas, no dejamos nada en el aire”

 

¿Por qué quisiste dedicarte a la arquitectura?
Fue como una “Gran historia de amor”. A Ella la conocí tarde y en un momento complicado de mi vida. Un día me la presentaron; y fue verla y enamorarme desde el primer momento. Me dijeron ¿“por qué no lo intentas”?, y yo, que ya estaba cansado de todo, dije, ¿Y por qué no?. Ella era guapa (tengo que deciros que “no” fue simpática en un primer momento), lista (de buenas a primeras ni se fijó en mi) y divertida (le encantaba la fiesta, la de noches que me pasé sin dormir estando con ella). Yo insistía, insistía e insistía, hasta que un día me dijo “Marc, ¿y si vamos a tomar una copa?”. Aproveché la ocasión, y  ni corto ni perezoso, la ataqué con nocturnidad (como ya sabía que le gustaban “las noches”) y alevosía (aún no sé quién engañó a quién…me gusta pensar que fui yo aún sabiendas que seguramente fue ella la que me lió a mi)…finalmente la conseguí (se hizo de rogar), y hasta el día de hoy, debo deciros que todavía estamos felizmente enamorados, con unos cuantos hijos repartidos por ahí, y como no, con ganas de incrementar la familia (aún en tiempos de crisis).   

En tus inicios te integraste dentro de ACXT, ¿qué te aportó formar parte de un gran grupo arquitectónico?
Mi incorporación dentro de ACXT me aportó muchísimo, aunque mis inicios empezaron en otro sitio; en un pequeño despacho dirigido por Lluís Comerón del cual guardo muy buen recuerdo ya que tuve la oportunidad de trabajar con un gran equipo. De ahí aprendí a trabajar con la arquitectura, con su maduración y metodología, dando prioridad al mimo por el detalle.
Pasaron los años y se me presentó la oportunidad de saltar a otra escala para irme a una gran estructura como la de ACXT; Allí me ofrecieron el poder trabajar con profesionales de formación totalmente diferentes a la mía (Ingenieros, geógrafos, biólogos, químicos, etc.) y me brindaron la confianza de realizar mis propios proyectos. En aquel lugar aprendí el significado de trabajar con un equipo multidisciplinar, y la verdad, es que durante todo este periodo se fue perfilando mi manera de trabajar y ver las cosas.
Fui evolucionando, cuando finalmente decidí formar nuestro propio despacho -CAAS arquitectes-; un despacho joven, pequeño, y muy ecléctico. La fórmula de CAAS está en coger lo mejor de estos dos mundos, el de la pequeña escala donde uno apremia el mimo por la arquitectura y el de la gran escala donde la visión pluridisciplinar de las cosas se acontece primordial en la resolución de cualquier problema.

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Reforma y ampliación de las oficinas del Centro de Telecomunicacions y Tecnologías de la Información (CTTI) Urbanización de las nuevas oficinas del CTTI en Hospitalet de Llobregat Rehabilitación de un edificio en Hospitalet de Llobregat para un Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE)

 

 

Tras esta experiencia fundaste tu propio despacho, ¿qué intentas transmitir con tus proyectos arquitectónicos y qué te gustaría que perdurara de tu trabajo?
CAAS arquitectes está formando por diferentes perfiles profesionales, esto hace que en cualquier proyecto siempre surja una fuerte contradicción entre “nuestra manera de pensar” (momento en que surge la idea detonadora de todo proceso creativo) frente a “nuestra manera de actuar” (momento en que la idea se traduce al mundo real, tectónico y constructivo).
En el despacho, este contrasentido hace que nos sea imposible dibujar unos croquis/esbozos sin ser conscientes del valor y significado que van a tomar sus líneas,   y no solo por su valor conceptual o formal sino también por su valor tectónico y constructivo. Podríamos decir que nos gusta construir las líneas, las ideas que las contienen; nos gusta materializarlas incluso antes de que éstas vayan a la obra.
Esto nos lleva a que la “incertidumbre” de un proyecto no sea posible en nuestra manera de ver las cosas. Preguntas como ¿y esto cómo lo vamos hacer?, o ¿cómo lo vamos a construir o ejecutar? son cuestiones que no dejamos nunca en el aire y que nos gusta solucionarlas antes de entrar en la obra.

En el proyecto de las oficinas CTTI para la Generalitat lograste una reducción del 14% en el coste total una vez construido. ¿Cuáles fueron las claves para conseguir estos ahorros finales?
Tres fueron las derivadas que hicieron posible este acometido; la primera es que no hubo “incertidumbre” en el proyecto. Ésto hizo que el proyecto no se incrementara en coste por falta de definición reportando así mucha confianza al cliente.
La segunda fue que nos implicamos al máximo en la dirección de obra. Estábamos en plena crisis y nuestro cliente nos pidió un esfuerzo para intentar ahorrar los costes sin mermar la calidad del proyecto. Accedimos rápidamente y nos pusimos manos a la obra. Partíamos de un proyecto muy bien definido, y nos fue relativamente fácil adaptarnos al nuevo contexto,  modificando, cambiando y alterando ciertos aspectos constructivos a la realidad presente para reducir su coste
La tercera y última, fue contar con un equipo excelente que nos apoyó en todo momento. Siempre nos ha gustado rodearnos de gente buena (colaboradores, industriales, etc.), escucharlos y aprender de ellos.
Y es la suma de todos estos factores lo que implicó, que no sólo el proyecto no costase más de lo que inicialmente habíamos previsto, sino que además, consiguiésemos reducir su coste y minorar su plazo de entrega.

 

“Buscamos ser eficientes, previsores y avanzarnos a cualquier problema o imprevisto que pueda surgir en todos nuestros proyectos”

 

Al trabajar con la administración, este compromiso por eliminar la incertidumbre y apostar por la eficiencia es clave. ¿Qué objetivos te has marcado con el proyecto del CFP en Martorell para el sector de la automoción?
La idea es repetir la fórmula CTTI (no incertidumbre, máxima implicación y contar con un equipo magnífico). Nos gusta ser eficientes, previsores y avanzarnos a cualquier problema o imprevisto que pueda surgir en todos nuestros proyectos. Esta fórmula nos pide una dedicación máxima y al cliente le transmite mucha confianza

¿Cómo te planteas a la hora de trabajar las necesidades de los usuarios tan variados que tienen proyectos como el CTTI, o el CFP en Martorell o las oficinas de Repsol en las que estás trabajando?
Cada cliente es diferente y singular, y cada uno de ellos tienen sus propios matices y particularidades; ahora bien, creemos pensar que todos ellos tienen un pensamiento común – “el bueno, bonito y barato”.
En cada uno de los proyectos en los que hemos trabajado, siempre hemos intentado dar lo mejor de nosotros mismos aportando nuestro conocimiento y experiencia, pero si de algo hemos aprendido, es a trabajar con muy poco dinero y a sacarle el máximo rédito a ello.
A veces, la gente se sorprende al ver que nuestros proyectos cuestan tan poco dinero; lo que la gente no sabe, es que el dinero que ahorramos en los proyectos lo sacrificamos en nuestras horas, entregas y dedicación; al fin y al cabo es lo que siempre decimos; esto sucede porque detrás hay “una gran historia de amor”.

05¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?
Actualmente estamos finalizando la obra del nuevo CFP en automoción de Martorell y unas pequeñas oficinas para REPSOL PETROLEO. Tenemos algunos proyectos parados que confiemos se reactiven durante este año y también estamos intentando abrir mercado en el extranjero.

En estos momentos, ¿cómo consideras que debe adaptarse el arquitecto a una sociedad en constante evolución y cambio?
No creo que haya recetas evidentes en la adaptación de la arquitectura, y más a sabiendas que es posible que evolucione en diversas direcciones que haría que me encerrara en un discurso que seguramente quedaría obsoleto en muy pocos años.
Lo único que sí puedo decir es que yo intento ser siempre sensible al entorno que me rodea, alimentándome de la realidad más presente; adaptándome a ella, e intentando, como siempre, poner mucho interés en “Re-conocer” mi actitud frente a los proyectos, en analizarlos en todo su proceso, en testearlos, en ponerlos en crisis para después modificarlos si cabe, en reinterpretarlos si se puede o en anularlos si conviene.
No soy consciente si éste va a ser el camino, ahora bien, lo que sí sé, es que será la sociedad la que nos dirá si vamos en la dirección correcta; mejor la escuchamos atentamente.

 

Fotografías: Adrià Goula / Eugeni Pons