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AA25 / scp Arquitectura & Instal·lacions es una empresa constituida en Barcelona el año 2009 por arquitectos especialistas en el campo de las instalaciones, que combinan la experiencia de un arquitecto reconocido como Miguel Camps con la motivación de un equipo de jóvenes profesionales, siendo también socios Edgar Gómez y Albert Camps.

Además de en diferentes proyectos en Sant Pere de Ribes, Sabadell, Terrassa o la Bisbal de l’Empordà, han intervenido en proyectos destacados de la ciudad de Barcelona como la sala multiusos del ITEC, el edificio de viviendas Illa de Llum en Diagonal Mar, la reconstrucción del Gran Teatre del Liceu, la Biblioteca del Depósito de las Aguas de la UPC, la rehabilitación del edificio de la Autoridad Portuaria o las reformas de la  Boquería y del Mercat de Sant Antoni; entre otros.

 

“No se puede disociar edificio e instalaciones dado que ambos constituyen un todo: la obra arquitectónica”

 

¿Qué te llevó a querer ser arquitecto?
Miguel: “Voy a ser ingeniero, como mi hermano”. Ésta era la respuesta cuando a mis dieciséis años me preguntaban por mi futuro académico. Era, posiblemente, mi única referencia sobre lo que después de mi etapa de bachillerato y preuniversitario, cabía esperar del futuro. Sin más. No obstante, al final del 6º curso de bachillerato, uno de los profesores que más he recordado por su lógica docente, me dijo que estaba completamente equivocado. No debería ser ingeniero sino arquitecto. Posiblemente porque conocía mis predilecciones por el dibujo y quizá otras habilidades que, sinceramente, me cuesta analizar. Pasados los años, aquel consejo resultó una premonición de la situación profesional en la que ya, desde finales de los setenta, me he encontrado inmerso. La armonía entre dos mundos: La arquitectura y la ingeniería.

¿Qué te influyó más en tu etapa en la ETSAB como estudiante?
Al principio, indudablemente,  la incertidumbre en la continuidad académica por las condiciones políticas de la época. La necesidad de buscar alternativas docentes que supusieran seguir los programas de los planes de estudio, que se veían constantemente interrumpidos por manifestaciones o por cierres de la escuela. Condicionantes que si bien eran ajenos a la arquitectura en sí misma, no podían pasar desapercibidos en los ámbitos sociales en los que se desarrollaban sus enseñanzas.
A partir de 1973, si bien el marco político seguía pesando de forma notable en el ambiente, la continuidad académica permitió reanudar la actividad que acabaría dándome la oportunidad de pasar a formar parte del Departamento de Acondicionamiento y Servicios de la ETSAB, del que fui profesor hasta el año 2001.
En este departamento se impartían disciplinas tales como los denominados Medios Naturales y Energéticos de Control Ambiental, que con el paso de los años han ido adquiriendo renombre a causa de la crisis energética en primer lugar y de la crisis económica en segundo.
Ahora se pide que los edificios respondan de manera más eficaz y sostenible al entorno donde se sitúan y a las necesidades funcionales que se les exige que cumplan. Todo ello con un coste energético, y por tanto económico, lo más ajustado posible.

 

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Biblioteca del depósito de las aguas en la UPF (Barcelona). Junto a Lluís Clotet, Ignacio Paricio y Jordi Julián Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes. Roquetas, El Garraf (Barcelona). Junto a Clotet-Paricio- Julián

¿Qué te marcó más en los primeros años de actividad profesional antes de fundar AA25?
La circunstancia de estar en un entorno académico como el descrito, profesionalmente me abocó a la componente técnica de las instalaciones aplicadas a la arquitectura. Muchos eran los compañeros y arquitectos de prestigio, que solicitaban nuestra intervención como especialistas en instalaciones para realizar sus proyectos.
Utilizo el plural porque esta actividad profesional la desempeñaba junto al que sería socio y compañero hasta 2006, el también profesor de la ETSAB, J. V. Martí.
Por tanto, mi actividad profesional en todo este período se fundamentó en el campo de las denominadas “instalaciones”, aunque, dicho sustantivo me siga resultando totalmente inexacto.
La explicación es que no se puede disociar “edificio” e “instalaciones” dado que ambos constituyen un todo: La obra arquitectónica.

En 2009 y 2010 se incorporan como socios del despacho los arquitectos Edgar Gómez y Albert Camps. ¿Cómo conviven la experiencia con la motivación de los más jóvenes?
Con la lógica del aprovechamiento mutuo de las capacidades que se pueden poner sobre la mesa.
Resulta una constante interacción de aprendizaje por ambas partes. La experiencia, que sin duda proporciona el haber intervenido en muchos proyectos y ejecuciones, es importante para la adquisición de conocimiento tanto de contenidos como de actitudes frente a nuevos trabajos. Por otro lado, la frescura y energía propia de la juventud, proporciona la confianza para asumir los retos que cada día se van incrementando con los niveles de exigencia que plantean las diferentes reglamentaciones oficiales, o los mismos promotores, para satisfacer sus previsiones de inversión y eficiencia económica.

 

“El punto de mira para continuar con la transformación de la ciudad, parece dirigido hacia la reconstrucción funcional y rehabilitación de la edificación”

 

El despacho se caracteriza por la especialización en el ámbito de las instalaciones y abogáis por la importancia que desde la primera toma de decisión se tengan en cuenta. ¿Es difícil hacer comprender al cliente la importancia y los beneficios de esta visión?  
Efectivamente. Cuando más profundizas en el ámbito de las instalaciones, más evidente se muestra la unidad de la obra arquitectónica. No se pueden analizar los aspectos climáticos o lumínicos de un espacio sólo desde la perspectiva de la instalación de climatización o de alumbrado. El conjunto del edificio, su forma, sus dimensiones, los materiales que lo constituyen, la manera de tratar las superficies de fachada y sus elementos son, al mismo tiempo que la aplicación de los recursos que nos proporcionan las instalaciones, lo que define la obra. Por ello es importante tener la visión amplia y completa de todos estos aspectos ya desde las primeras decisiones proyectuales.

Al cliente externo no le resulta difícil comprender los razonamientos que se le pueden ofrecer en la dirección de la eficiencia, no sólo energética, de su edificio. Normalmente será el propio cliente el que se preocupe de los aspectos ambientales y energéticos de lo que será el objeto de su inversión, y que al final será el resultado de su negocio.
A quien resultaba difícil de explicar las ventajas de la visión conjunta de los ámbitos constructivo y de instalaciones, era a determinados clientes compañeros de profesión, arquitectos de la “vieja escuela”, que debido a la inercia de cómo se desarrollaban muchos proyectos años atrás, seguían manteniendo la idea que las instalaciones eran unos aditamentos que tenían que sufrir los edificios para poder funcionar.
Afortunadamente, esta visión se va perdiendo, ya sea por la propia evolución de la profesión o por el galopante incremento en la exigencia de los proyectos.

¿Qué consideráis que tienen en común vuestros trabajos en ámbitos tan diferentes como oficinas, sector residencial, equipamientos deportivos o culturales, educación, transporte o espacios comerciales?
Si bien estos ámbitos pueden ser considerados como diferentes, no lo son los resultados que se  pretenden. La configuración de un edificio generalmente aislado del exterior y con una serie de requerimientos ambientales y de uso, requerirán a su vez  soluciones constructivas, estructurales y de instalaciones, que permitan realizar los programas funcionales previstos de la manera más eficaz posible. Por tanto, serán las decisiones conjuntas en estas disciplinas y no de forma aislada, las que permitan concretar la formalización de la obra arquitectónica.

 

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En la ciudad de Barcelona, habéis intervenido en proyectos emblemáticos como la reconstrucción del Liceu, la reforma del mercado de la Boquería o la rehabilitación del edificio del Portal de la Pau de la Autoridad Portuaria, para poner algunos ejemplos. Desde vuestra experiencia, ¿cómo debe seguir transformándose la ciudad?
Mediante intervenciones que permitan sintonizar, de forma eficiente, la arquitectura con las verdaderas necesidades de la ciudad. En todas las escalas. Desde grandes actuaciones, como históricamente representó la celebración de los JJOO en 1.992, a intervenciones puntuales como la actualización de una fachada en un edificio plurifamiliar.
No obstante, los grandes acontecimientos que generaron grandes transformaciones, en el momento económico en el que nos encontramos, ya no se producen. Cabrá buscar otras estrategias que permitan dinamizar la actividad constructiva en la ciudad.
De hecho, el punto de mira para continuar con la transformación de la ciudad, parece dirigido hacia la reconstrucción funcional y rehabilitación de la edificación.

¿Qué importancia tiene intervenir sobre el parque construido existente?
Estas intervenciones de actualización son absolutamente necesarias para el mantenimiento y mejora de las características físicas de nuestros edificios. Con ello se incrementa la seguridad y confortabilidad en su uso, al tiempo que se optimiza el consumo energético que los edificios requieren.
En este sentido, el déficit de prestaciones que presentan las edificaciones existentes resulta directamente proporcional a la edad de tales construcciones.
La dificultad, no obstante, es la inversión necesaria para dichas intervenciones.
La administración ha generado unas primeras vías de actuación en este sentido. Por ejemplo, en la definición de la evaluación energética de los edificios a efectos de transmisión de propiedad o uso. No obstante la incidencia real de dicha determinación se está convirtiendo más en un requisito administrativo, que en un acicate que inste a la mejora de las prestaciones de dichas viviendas.

¿En qué proyectos estáis trabajando actualmente?
En la actualidad estamos elaborando el proyecto ejecutivo de la Rehabilitación del Portal de la Pau, conjuntamente con el también arquitecto Jordi Julián Gené; nos hallamos en plena reforma del mercado de Sant Antonio de Barcelona con el estudio Ravetllat-Ribas, e iniciando el proyecto básico del mercado del Bon Pastor en colaboración con el arquitecto Lluis Miquel Comas Comas, cuyo concurso ganamos el pasado mes de octubre.

Fotografías: Lluís Casals / Albert Camps